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Feb
08
2016

Asanas, salud y juventud (y II)

Por Hermógenes

José Hermógenes de Andrade es un profesor de yoga brasileño, autor de más de veinte libros, dos de los cuáles han tenido gran éxito en su país: “Autoperfección con Hatha Yoga” y “Yoga para nerviosos”. Fue pionero en Sudamérica en proponer la Yogaterapia como método eficaz contra varias patologías.

 

JUVENTUD Y LONGEVIDAD

En la edad madura el fantasma del envejecimiento viene a entristecer y acortarnos los días, pero este es un fenómeno anormal y anticipado. La vejez “normal” de hecho es anormal. Considerando lo que ocurre en otros mamíferos, vemos que la vejez comprende apenas 1/10 del ciclo normal de su vida; nuestra decrepitud sólo a los setenta años debería comenzar. Por otra parte, reflexionando que la duración de la vida de un mamífero es diez o doce veces el tiempo que el animal lleva para alcanzar la madurez y que somos manifiestamente mamíferos en todos los otros aspectos, la duración normal de la existencia humana debería estar entre doscientos y doscientos cincuenta años. Según la opinión del medico ruso Alejandro Bogomoletz, “un hombre de sesenta años es todavía joven, pues vivió apenas la mitad de su vida natural”.

Los esfuerzos de los científicos, la tecnología, la medicina y la higiene alimentaria, las múltiples especialidades médicas, no han podido acrecentar la duración máxima de la vida humana. El envejecimiento no puede ser explicado por apenas una causa ni atacado por un solo frente. Solamente el Yoga, que es un sistema global y completo, ofrece el remedio adecuado, desde que considera todas las causas ya estudiadas y algunas otras todavía no sabidas, además de ser una terapéutica naturalista de excepcional poder.

“Los esfuerzos de los científicos, la tecnología, la medicina y la higiene alimentaria, las múltiples especialidades médicas, no han podido acrecentar la duración máxima de la vida humana.”

La producción insuficiente de hormonas sexuales ha sido considerada desde hace mucho tiempo la causa principal de la vejez. La disminución de las hormonas diferentes de las sexuales hicieron reflexionar para explicar la decrepitud. Se descubrió que inyecciones de hormonas femeninas devuelven la frescura juvenil a la piel, que la aplicación de hormonas masculinas aumenta el vigor muscular, que el extracto de tiroides mejora la circulación sanguínea y que el extracto de hipófisis combate el insomnio característico de la senilidad.

De todo esto se concluye que un proceso cualquiera que, actuando sobre las glándulas endocrinas, venga a estimularlas, resguardándolas de la degeneración, conduciéndolas a un estado de eficiencia y armonía, constituirá un “seguro contra la vejez”. La gimnasia yogui es este anhelado proceso; las glándulas masculinas, por ejemplo, en hiper o hipo función, retomarán el ritmo normal con las siguientes posturas: shirshasana (paro de cabeza), sarvangasana (vela o paro de hombros) y viparita-karani (medio paro de hombros). La impotencia sexual se combate con estas citadas y además con aswini mudra (mula bandha), uddiyana y nauli. La insuficiencia ovárica se cura con sarvangasana, matsyasana, paschimotanasana, bhujangasana, viparitakaraní.

El autorizado Metchnikoff era de la opinión que la juventud es producto de un buen funcionamiento del colon. Mantener la limpieza intestinal, impidiendo que las materias putrefactas lancen venenos en la corriente sanguínea, sería una solución contra la vejez. El Hatha Yoga da mucha importancia a la limpieza del intestino con eficaces asanas, mudras, pranayama y bandhas. El hombre común admite que una evacuación por día es lo ideal, mientras el yogui evacua tres veces, o sea una correspondiente a cada una de las principales comidas, manteniendo el alimento el tiempo estricto en el tubo digestivo: ocho horas. Una de las mas peligrosas e incómodas enfermedades que por su vida sedentaria sufre el hombre moderno es la sequedad de vientre, origen de muchas molestias. Nadie que practique yoga sufrirá de ese mal. Prácticamente todas las asanas cooperan en el combate contra la sequedad de vientre, pues en general devuelven a las paredes abdominales la elasticidad y el tono de la juventud, además de activar, voluntariamente, los movimientos peristálticos de los intestinos. La respiración completa, moviendo intensamente el diafragma, lo dinamiza llevándolo a un estado ideal de funcionamiento.

William Osler admite que la juventud del cuerpo depende del estado de las arterias. La rigidez de éstas o arteriosclerosis es una de las más frecuentes causas de muerte de los individuos, que por falta de ejercicios, van cayendo en sus redes. Rejuvenecer las arterias sería la manera de conservar la vida y la juventud. En este aspecto el Hatha Yoga es el remedio mas adecuado. En la vertical sobre la cabeza o shirshasana, la corriente sanguínea con la ayuda de la gravedad va a irrigar velozmente el cerebro y las glándulas nobles localizadas en la cabeza. Esta especie de inundación de sangre produce un excelente ejercicio en la minúscula musculatura de los vasos. Cada vez que el paciente realiza una asana cierra los registros de un conjunto de vasos y abre los de otros, drenando de un lado e irrigando otro. Así es que la circulación provoca movimientos en todos los vasos del cuerpo impidiendo su esclerosamiento.

  

La novedad en geriatría es de la profesora Anna Aslan. De sus experiencias concluyó que el “elixir de la juventud” es la vitamina H3. “La procaína (vitamina H3) en contacto con los tejidos se desdobla en ácido dictilaminoetanoico y ácido paraminobenzoico. Estos dos ácidos provocan un mayor aflujo de sangre a los tejidos, estimulando su actividad y favoreciendo la eliminación de las toxinas y de los residuos, los cuáles, acumulándose en las articulaciones, dificultan los movimientos y la circulación de la sangre e impiden el normal funcionamiento de los órganos”. Lo que aquellos dos ácidos provocan químicamente, lo hacen las asanas, mudras y pranayamas de manera natural. La irrigación más enérgica y completa, la eliminación de toxinas, el estímulo a las actividades orgánicas, la limpieza de los residuos acumulados en las articulaciones, son efectos plenamente obtenidos por la práctica de esos ejercicios.

El profesor Prahon, de Rumanía, que ha estudiado a más de siete mil ancianos, es de opinión que el mayor enemigo de la juventud no es la vejez y sí la enfermedad. Envejecemos porque perdemos la salud de un órgano o una glándula que interfiere en todo el sistema. Es también el Yoga el mejor método de defensa contra la decrepitud, restaurando las condiciones ideales de funcionamiento de los órganos y no dejándolos enfermar.

“El Yoga es el mejor método de defensa contra la decrepitud, restaurando las condiciones ideales de funcionamiento de los órganos y no dejándolos enfermar.”

El hombre es un mamífero diferente de los otros. Por su inteligencia ejerce sobre la naturaleza un dominio casi completo. Sin embargo, su técnica y su ciencia han sido impotentes para aumentar las posibilidades de su sobrevivencia que son muy inferiores comparadas a las de otros mamíferos. Por su inteligencia y por su postura erecta, el mamífero humano viene pagando un enorme tributo: su fragilidad biológica, que procede de los esfuerzos que el organismo humano realiza contra la gravedad. De todos los animales, el hombre es el único que mantiene una lucha permanente contra esa fuerza que lo empuja hacia el suelo. Cuando joven, ni siquiera llega a sentir que está luchando. La musculatura vibrátil, resistente y fuerte, conserva los órganos en su lugar, sustenta su columna vertebral; los tejidos frescos y saludables se mantienen en su sitio debido, sin dislocamientos y sin aplastar los unos a los otros. Pero, mientras los años comienzan a pesar, comienza a pesar simultáneamente todo el organismo. Las vísceras abdominales que en la juventud eran mantenidas por la sólida pared de los músculos abdominales, se van deslizando para abajo sin que nada se lo impida. Es la viceroptosis, enfermedad que, conforme vimos, arrastra consigo un pesado conjunto de anormalidades, verdadero umbral de la decrepitud. La flaccidez de los músculos del tronco de un hombre de mediana edad, impotentes, permiten que, con la solicitación de la gravedad, la columna vertebral se doble para adelante al mismo tiempo que pierde flexibilidad. Todos saben que el canal óseo de la columna vertebral es el cofre sagrado del “árbol de la vida”, esto es, la médula. Ésta, ramificándose en los nervios raquídeos, preside importantísimas funciones psicofisiológicas.

Yesudian afirma que la juventud consiste en tener una columna vertebral flexible. Tiene razón el practicante de yoga en realizar halasana, matsyendrasana, vajrasana, padahastasana, las cuáles son flexiones hacia delante, para atrás y en varios niveles, y también torsiones de la columna vertebral.

Los ejercicios de Hatha Yoga se basan en su mayor parte en el anhelo de provocar, con la ayuda de la gravedad que ha tornado el vientre piriforme, la vuelta a la normalidad. Haciendo que los principiantes se coloquen sobre los hombros o la cabeza, se consigue que los órganos, por su propio peso, inicien el regreso a su posición original, cada uno al lugar que le corresponde desde el nacimiento. Los movimientos ondulatorios de la respiración abdominal actúan como masaje automático apurando el proceso. ( M J Kirschner).

Las prescripciones yoguis de orden moral (Yamas y Niyamas) y la evolución psíquica y espiritual son otras primacías en el método yogui de rejuvenecimiento, pues, al dar razón al doctor Schindler, que juzga que la “natural deterioración en los viejos es, en realidad, una dolencia inducida por las emociones”, ninguno preservará la juventud o conseguirá rejuvenecer si no consigue pacificar la mente, orientarse para el lado positivo de la existencia; si no disciplina sus emociones, gozando de las buenas y alejando las malas; si no integra su personalidad librándola de conflictos, ansiedades, complejos y neurosis; si no logra vislumbrar nuevas explicaciones para la vida y para el universo; sin que logre penetrar en regiones de luz y paz, donde el ser humano pueda mitigar sus naturales anhelos de verdad, justicia y amor.

“El buen o el mal estado de la anatomía y la fisiología del cuerpo material son apenas reflejos de la anatomía y de la fisiología sutiles y sensiblemente obedecen al pensamiento y a las emociones.”

Por lo expuesto se puede establecer que aquél que desee ser joven, además de gimnasia, reposo y dieta, debe: mantener pensamientos positivos de coraje, salud, tranquilidad, juventud y vigor; imaginarse a sí mismo fuerte, sano, bien dispuesto, alegre y entusiasmado; cultivar suaves emociones de amor, justicia, bondad, tolerancia y simpatía; ayudar a sus semejantes; no lamentarse por sus enfermedades, fatigas, dolores o dificultades; procurar siempre aprender y emprender algo nuevo; cultivar reverente admiración por todas las manifestaciones de la vida; no tratar de testimoniar con exceso su potencia sexual; evitar la maledicencia, la envidia, el miedo, el odio, los celos y la autopiedad, ocupar la mente con planes generosos y principalmente practicar la saprajanya, esto es, vivir con exclusividad cada momento sin ligarlo al pasado o al futuro.

Solamente a partir de 1936 la ciencia médica occidental se apercibió del mecanismo por el cual las emociones generan las enfermedades o la salud. La milenaria ciencia yóguica explica la interacción psicosomática de manera más completa mediante el duplo etérico como un intermediario entre el cuerpo físico y la mente. Es en el duplo etérico o cuerpo pránico donde tiene su origen la enfermedad o la salud, la juventud o la decrepitud. El buen o el mal estado de la anatomía y la fisiología del cuerpo material son apenas reflejos de la anatomía y de la fisiología sutiles y sensiblemente obedecen al pensamiento y a las emociones.

El Yoga, mediante pranayama, mudras, kriyas, asanas, bandhas y meditaciones, retira de la naturaleza la “fuerza vital” (prana) almacenada en los misteriosos acumuladores que son los chakras, purifica los nadis, equilibra las dos fuerzas (Ha y Tha) y así, hace al duplo etérico vibrar armónica y eficazmente, y consecuentemente al cuerpo físico.

Aunque salud y juventud no son los fines del Hatha Yoga, sus efectos benéficos afectan positivamente a la salud y juventud. Pero el cuerpo sano es solamente un medio de progresar espiritualmente. Ser fuerte, puro, tranquilo, son apenas condiciones con que el aspirante puede caminar hacia la divinidad.

Forma parte de la doctrina yogui el desapego a esta existencia material, que, siendo efímera, no es nada más que una fase de la cadena de existencia que un día terminará con la liberación total. El yoga también enseña el desapego a la vida.

Fuente: http://yogaconciencia.blogspot.com.es

Lea también:
Asanas, salud y juventud (I)    Por Hermógenes

 

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