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Entrevistas
May
01
2017

Quien tiene su autoestima destruida tendrá toxicidad en su vida

Entrevista a Bernardo Stamateas, autor de "Gente Tóxica"
Psicólogo educativo | Director de Psicología y Mente

 

El argentino Bernardo Stamateas es uno de los psicólogos con mayor repercusión y popularidad. Y no es para menos, puesto que sus obras han estado siempre entre los libros más vendidos. Además, destaca por su faceta de conferenciante, donde suele hablar de relaciones humanas, de liderazgo y de superación personal. 

De ascendencia griega, Stamateas cuenta con una vasta formación como psicólogo y sexólogo, y su mirada a la conducta humana no deja indiferente a nadie.

 

La secuela de su mayor éxito editorial “Gente tóxica” es su último libro: “Más gente tóxica" (2014). ¿Qué está pasando en nuestra vida diaria para que estemos constantemente rodeados de personas así? ¿O cree que esto ha ocurrido siempre?

Personas tóxicas siempre las hubo y siempre las habrá a nuestro alrededor. Todo aquel que tiene su autoestima destruida, la cual suele forjarse durante la infancia, tendrá toxicidad en su vida en mayor o menor medida y fijará su mirada en los demás.

La razón es que no puede encontrarle un sentido, un rumbo a su vida y decide pegarse a la vida de alguien más. Por lo general, se trata de personas con grandes problemas de relación que, aunque parezcan grandes e importantes, se esconden detrás de máscaras que consciente o inconscientemente pretenden vender a los demás. 

Miles de personas viven a diario de esa manera, tal vez la libertad y el avance tecnológico que hoy gozamos en la mayoría de las sociedades actuales hace que estas actitudes sean más evidentes y queden al descubierto, a diferencia de otras épocas donde si bien existían se mantenían ocultas o se ignoraban. No por ello, el daño que provocaban era menor.

¿Cuáles serían los principales rasgos que definen a las personas tóxicas?

Como explico en mi libro “Más gente tóxica”, todo ser humano posee algún rasgo tóxico, lo que equivale a una aérea inmadura de su personalidad. Lo cierto es que todos venimos “fallados de fábrica”. La diferencia con el tóxico es que para este último no se trata de una característica sino de una forma de vivir, pensar y actuar. 

Ser tóxico es una manera de funcionar. Otra diferencia importante es que la mayoría de la gente intenta mejorar sus rasgos negativos (para lo cual los percibe primero); mientras que el tóxico no los reconoce, los niega, y elige echarles la culpa a los demás de sus problemas. Esa actitud no hace más que robar la energía ajena.

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Otro de sus libros, el también best-seller “Emociones tóxicas”, ha dado mucho que hablar. ¿Cuáles son estas emociones de la autodestrucción y cómo podemos intentar que no nos afecten?

Las emociones son parte de nuestra vida y nos transmiten siempre un mensaje. Ninguna emoción es mala en sí, porque todas nos “enseñan” algo. La tristeza nos hace caminar lento, hablar despacio y aumentar el proceso de reflexión e introspección porque existe una pérdida que hay que elaborar. El enojo y la frustración son emociones que generan fuerza interior porque vemos que hay una piedra en el camino y necesitamos ser fuertes para correrla. La culpa nos hace sentir mal por haber transgredido una norma y provoca un proceso de reflexión para producir una reparación. Si yo insulté a alguien, ahora iré a pedirle disculpas.

Las emociones se transforman en tóxicas cuando les damos rienda suelta. Por ejemplo, la persona que dice: “Yo expreso todo mi enojo, por eso no me voy a infartar nunca”. Y esa es justamente una actitud tóxica, darle rienda suelta. O aquel que reprime su emocionalidad y dice: “Yo no me enojo nunca”. Cuando aprendemos a expresar nuestras emociones, a ponerlas en palabras para que tengan un sentido que nos ayude a crecer, entonces las estamos gestionando inteligentemente. Eso se llama “inteligencia emocional”.

 

 

 

Usted es un psicólogo polifacético, una figura que tal vez se está perdiendo para dar paso a profesionales ultraespecializados en un campo concreto. Esto le permite dar conferencias y escribir sobre temas diversos. ¿Cuáles son las temáticas sobre las que más le apasiona hablar?

Los temas acerca de los que más hablo o escribo son aquellos sobre los cuales me contactan en busca de soluciones. Recibo cientos de correos electrónicos por día con pedidos de ayuda y el problema número uno son los conflictos de pareja, entre los que se encuentran: en primer lugar la infidelidad, en segundo lugar el maltrato y en tercer lugar las peleas interminables. Fuera de estas cuestiones de pareja, los temas más consultados son los duelos sin elaborar, las pérdidas y los problemas de autoestima.

Cada libro que he escrito surgió después de escuchar los problemas cotidianos de la gente, sus aciertos y sus equivocaciones. Eso me permite entender cuáles son sus necesidades principales e intentar, desde mi lugar, ayudarlos a ser más felices y descubrir el propósito de sus vidas. Mi meta como escritor es colaborar para que cada ser humano se convierta en la mejor versión de sí mismo, logrando una estima sana y el cumplimiento de todos sus sueños.

La autoayuda es un género bastante menospreciado, y a veces con razón. Pero sus libros han conseguido captar la atención de un público amplio, ávido de conocer un poco mejor la mente humana, por qué somos como somos. ¿Qué cree que tienen sus libros para haber alcanzado estas superlativas cifras de ventas?

Mi intención al escribir es que los libros sean un material sencillo, fácil de comprender, para que todo aquel que los lea sepa de qué se está hablando en ellos. No pretendo impresionar a nadie. Como comenté recientemente en un reportaje para un diario, en una oportunidad un mago me dijo que cuando ellos quieren esconder algo lo dejan a la vista del público. ¿La razón? Porque “lo obvio se vuelve invisible”. Esa frase me impactó. No intento descubrir ni inventar nada, tampoco redactar textos académicos. Solo busco brindar ideas que por diversas razones se pueden haber vuelto invisibles para la gente e invitar a mis lectores a pensar.

¿No cree que, en el género de la autoayuda, se abusa de cierto “felicismo”? El tópico de “ámate más, persigue tus sueños”... Sus libros son otra cosa.

Dentro del género de autoayuda tenemos de todo, desde los libros más simples que dicen: “Ámate, quiérete, cuídate”; hasta los más elaborados que ofrecen soluciones inteligentes. Ningún libro le cambia la vida a nadie porque un libro no es una varita mágica. Es solo un disparador para reflexionar. En lugar de autoayuda, prefiero llamarlos “libros de crecimiento personal” aunque, si nos detenemos a pensar un poco, finalmente todo libro es de autoayuda. Un libro de poesías y un libro de historia nos ayudan a pensar, a reflexionar, a crecer. 

El proceso de crecimiento siempre depende de uno mismo. Es verdad que dentro del género, como en cualquier otro, hay distintos desarrollos y niveles de profundidad. Está en cada lector decidir cuál le servirá de acuerdo a la etapa evolutiva en la que se encuentre.

¿Acusa un poco la presión de mantener este ritmo de ventas con cada nuevo libro que escribe, o es un tema que no le preocupa demasiado?

Yo distingo éxito de fama. Éxito es hacer lo que a uno le gusta. Fama es la mirada social. Cuando uno está parado en el éxito, disfruta de la fama o del reconocimiento de los demás. El problema surge cuando uno va detrás de la fama. Siempre me he enfocado en hacer lo que me gusta y, por supuesto, disfruto de haber recorrido distintos países, de haber conocido mucha gente y de sentir que aporto un granito de arena para ayudar a mejorar y liberar el potencial que todos tenemos.

Miremos al futuro: ¿en qué proyectos está trabajando? ¿Quizás alguna obra editorial para los próximos meses?

Ahora mismo están saliendo todos los libros que he escrito en el diario La Nación aquí en Argentina. También estoy trabajando en nuevos proyectos donde estoy compilando los quinientos conflictos más frecuentes e ideas prácticas y herramientas para poder resolverlos. Continúo viajando y dando conferencias por todo el mundo. 

Fuente: https://psicologiaymente.net

 

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