Buscar

Entrevistas
May
29
2017

Sea usted lo que es (I) - Entrevista con Jean Klein

Por Stefan Bodian

Maestro espiritual y filósofo del Advaita Vedanta en la tradición de Ramana Maharshi y Atmananda Krishna Menon. Nació en Brno (antigua Checoslovaquia) en 1916 y falleció en 1998 en California.

Esta entrevista fue realizada en 1988 por Stephan Bodian siendo editor de Yoga Journal

Jean, le encuentro a usted y su enseñanza muy interesante por varias  razones. Por un lado, usted es un occidental que fue a la India mucho  antes de que esos viajes fueran populares y terminó alcanzando un  alto grado de realización. ¿Qué le movió a ir a la India?
Tenía la esperanza de encontrar una sociedad donde la gente viviera sin  conflictos. Además, creo que tenía la esperanza de encontrar un centro en  mí mismo que estuviera libre de conflictos, una especie de presentimiento o  anticipo de la verdad.

Mientras estaba en la India, encontró un maestro con quien estudió  durante varios años. ¿Cuál es el valor de un maestro en la vida  espiritual?
Un maestro es alguien que vive libre de la idea o imagen de ser alguien. Sólo hay función; no hay nadie que funcione. Es una relación de amor; un maestro es como un amigo.

¿Por qué es tan importante para alguien en el camino espiritual?
Porque por lo general la relación con otras personas consiste en pedir o  exigir sexo, dinero, seguridad psicológica o biológica. Entonces, de repente  te encuentras con alguien que no te pide ni exige nada; sólo da.

Un verdadero maestro no se toma a sí mismo como maestro, y no toma su  alumno como alumno. Cuando ninguno de los dos se toma a sí mismo  como algo, hay una unión, una unidad. Y en esta unidad, la transmisión se  lleva a cabo. De lo contrario el maestro seguirá siendo un maestro por el  alumno, y el alumno siempre será un alumno.

Cuando la imagen de ser algo está ausente, uno está completamente en el  mundo pero no es del mundo; está completamente en sociedad, pero al  mismo tiempo libre de la sociedad. Somos verdaderamente un elemento  creativo cuando podemos estar en sociedad de esta manera.

¿Qué es lo que le enseñó su maestro?
El maestro trae claridad mental. Eso es muy importante. Llega un momento en que la mente no tiene referencia y sólo se detiene, con naturalidad, simplemente. Hay un silencio en el que cada vez más vives  conscientemente.

Y el maestro le muestra cómo hacerlo. ¿Ha aprendido alguna técnica  de meditación o de yoga de su maestro?
No, porque lo que realmente eres nunca se alcanza a través de la técnica. Te alejas de lo que eres cuando utilizas la técnica.

¿Qué pasa con la noción del sendero espiritual, la idea de que entras  en un sendero, sigues un cierto camino de experiencia establecida, y,  eventualmente, alcanzas alguna meta?
Pertenece a la psicología, a la esfera de la mente. Estos son caramelos para la mente.

¿Qué pasa con el argumento de que si no practicas, no puedes lograr nada?
Primero debes ver que en toda práctica proyectas una meta, un resultado.  Y en la proyección de un resultado permaneces constantemente en la representación de lo que proyectas. Lo que eres fundamentalmente es un  abandono natural. Cuando la mente se vuelve clara, hay un abandono, una  quietud, llenada con una corriente de amor. Siempre que hay un meditador,  no hay meditación. Cuando el meditador desaparece, hay meditación.

Así que al practicar alguna técnica de meditación, de alguna manera  estás  interfiriendo con el abandono.
Por supuesto.

¿Cómo?
Interfieres porque piensas que hay algo que lograr. Pero en realidad lo que eres fundamentalmente es nada que obtener, nada que alcanzar. Sólo puedes alcanzar algo que permanece en la mente, conocimiento. Debes ver la diferencia. Ser uno mismo no tiene nada que ver con la acumulación de conocimientos.

En ciertas tradiciones —el Zen, por ejemplo— tienes que meditar a fin de agotar la mente; a través de la meditación la mente con el tiempo se desgasta y queda en reposo. Entonces, una especie de apertura tiene lugar. Pero usted está sugiriendo que el proceso de meditar interfiere de alguna manera con esta apertura.
Sí. Esta practica se sigue produciendo por medio de la voluntad. Para mí, el objetivo de la meditación es sólo buscar al meditador. Cuando nos damos cuenta de que el meditador, el que busca a Dios, la belleza, la paz, es sólo un producto del cerebro y que por lo tanto no hay nada que encontrar, hay un abandono. Lo que queda es una corriente de silencio. Nunca se puede llegar a este silencio través de la práctica, a través de logros. La iluminación —siendo comprensión— es instantánea.

Una vez que has alcanzado esta iluminación o esta corriente, ¿existes entonces en ella todo el tiempo?
Constantemente. Pero no es un estado. Cuando hay un estado, hay mente.

¿Así que en medio de esta corriente también hay actividad?
Oh, sí. Actividad y no-actividad. La conciencia intemporal es la vida detrás de toda actividad y no-actividad. La actividad y la no-actividad son más o menos superposiciones sobre esta seidad constante. Está detrás de los tres estados de vigilia, sueño y dormido, más allá de la inhalación y la exhalación. Por supuesto, las palabras "más allá" y "detrás" tienen una connotación espacial que no pertenece a la seidad.

En medio de toda actividad, entonces, eres consciente de esta presencia, esta claridad.
Sí, "presencia" es una buena palabra. Usted es presencia, pero no es consciente de ella.

A menudo ha llamado a lo que enseña la vía directa, y la ha contrastado con lo que usted llama las enseñanzas progresivas, incluyendo la tradición del yoga clásico y la mayoría de las formas de budismo. ¿Cuál es el peligro de las enseñanzas progresivas, y por qué cree usted que la vía directa está más cerca de la verdad?
En la vía progresiva, se utilizan diversas técnicas para alcanzar gradualmente estados más altos. Pero sigues estando constantemente en la mente, en la relación sujeto-objeto. Incluso cuando renuncias al último objeto, todavía permaneces en la dualidad de sujeto y objeto. Estás todavía en una especie de estado en blanco, y este mismo estado en blanco se convierte en un objeto muy sutil. En este estado, es muy difícil renunciar a la relación sujeto-objeto. Una vez que lo has alcanzado, te quedas bloqueado en él, fijado a él. Hay una especie de quietud, pero no hay nada de sabor, de gusto. Para llevarte al punto en que el objeto se desvanece y permaneces en esta seidad, se necesita un gran maestro de circunstancias excepcionales.

En la vía directa, te enfrentas al fin último directamente, y el condicionamiento pierde gradualmente su impacto. Pero eso lleva tiempo.

Así que el fin último disuelve el condicionamiento.
Sí. Hay un abandono, y al final permaneces en la seidad.

Usted dice que cualquier tipo de práctica es un obstáculo, pero al mismo tiempo sugiere prácticas a la gente. Enseña una forma de yoga a sus estudiantes, y a algunos les recomienda la auto-indagación, como la pregunta, "¿Quién soy yo?" Parece paradójico — no práctica, pero usted enseña una práctica. ¿Qué prácticas enseña, y por qué utiliza prácticas en absoluto?
Tratar de practicar y no tratar de practicar son ambos práctica. Yo diría más bien escucha, estate atento, y ve que realmente no estás atento. Cuando ves que en ciertos momentos de la vida diaria no estás atento, en esos momentos estás atento. Después ve cómo funcionas. Eso es muy importante. Sé completamente objetivo. No juzgues, compares, critiques, evalúes. Vuélvete cada vez más acostumbrado a escuchar. Escucha a tu cuerpo, sin juzgar, sin referencia — sólo escucha. Escucha a todas las situaciones de la vida diaria. Escucha desde la totalidad de la mente, no desde una mente dividida entre positiva y negativa. Mira desde lo total, lo global. Los estudiantes generalmente observan que la mayoría de las veces no están escuchando, aunque nuestra forma natural de comportamiento es escuchar.

El camino que usted está describiendo es a menudo llamado el "alto sendero sin barandilla", que es el camino más difícil de todos. La persona promedio no sabría por dónde empezar a hacer lo que usted está hablando. La mayoría probablemente podrían estar atentos a su inatención, pero después de eso, ¿qué? No hay nada a que aferrarse.
No. No hay nada a que aferrarse, nada que encontrar. Pero es sólo aparentemente un camino difícil; en realidad, yo diría que es el camino más fácil.

¿Cómo es eso?
Escuchar algo es fácil, porque no pasa por la mente. Es nuestro comportamiento natural. Evaluar, comparar, es muy difícil, porque conlleva un esfuerzo mental. En este escuchar hay una acogida de todo lo que sucede, un despliegue, y este despliegue, esta acogida, es atemporal. Todo lo que acoges aparece en esta atemporalidad, y hay un momento en que te sientes atemporal, tú mismo caes en la acogida, te sientes en la escucha, en la atención. Porque la atención tiene su propio sabor, su propio gusto. Hay atención a algo, pero también hay atención en que no hay objeto: nada que ver, nada que escuchar, nada que tocar, sólo atención.

Y en ese momento de pura atención, ¿te das cuenta de quien está prestando atención?
Yo diría que esta atención, completamente libre de elección y reflexión, hace referencia a sí misma. Porque es esencialmente atemporal.

El maestro Zen Dogen dijo: "Da un paso atrás y dirige tu luz hacía adentro para iluminarte a ti mismo". Eso parece ser similar a lo que usted está diciendo.
Sí, pero hay que tener cuidado. Volver la cabeza hacia adentro es todavía hacer algo. Y realmente no hay adentro ni afuera.

Me he dado cuenta de que usted emplea la palabra "atención". ¿Es la misma que la que los budistas llaman mindfulness (atención plena) — estar intensamente conscientes de cada movimiento, cada sensación, cada pensamiento?
Mindfulness hace hincapié sobre todo en el objeto, lo percibido, y no en la percepción, que nunca puede ser un objeto, al igual que el ojo no puede ver su visión. La atención de la que estoy hablando es sin-objeto, sin-dirección, y en ella todo lo que es percibido existe potencialmente. Mindfulness implica una relación sujeto-objeto, pero la atención es no-dual. Mindfulness es intencional; la atención es el verdadero estado de la mente, libre de la voluntad.

Esta entrevista forma parte de un artículo que fue publicado en Yoga Journal, Número 83, noviembre/diciembre de 1988.
 

Pincha aquí para ver la primera parte de la entrevista:

Sea usted lo que es (II) - Entrevista con Jean Klein

 

Comentarios0
Comentarios0

Enviar


 
 

Listar Comentarios

Todavía no hay ningún comentario, sé el primero en opinar.

Deja tu comentario






Deseo mostrar mis datos
Acepto la clausula de privacidad


También te puede interesar