Por Pilar Ínigo

 

 

Éste es el primero de una serie de artículos que tratarán de mostrar, a través de la conciencia en la postura corporal, cómo desarrollar las actitudes básicas que posibilitan el trabajo que se plantea a partir de la metodología de yogaterapia: Hacer consciente lo inconsciente mediante las fases de CONOCER, ACEPTAR E INTEGRAR lo que también somos y no nos reconocemos ni aceptamos, o como dice Jack Kornfield: RAIN: Reconocer, Aceptar, Investigar y No identificarse.

Nuestro cuerpo es el mayor depositario del inconsciente. Desde Reich tenemos asumido que el cuerpo somatiza nuestros traumas y condicionantes, de forma que en él está grabada toda nuestra biografía personal. Por ello, poner conciencia en la propia postura corporal, ya sea durante la práctica de asana o durante nuestro vivir cotidiano, nos ofrece un espacio para escucharlo y una enseñanza hacia el descubrimiento de lo que realmente somos, más allá de nuestra pequeña mente condicionada.

El diccionario de la lengua española define el término “actitud” desde dos enfoques: disposición de ánimo, manera de comportarse u obrar una persona ante cierto hecho o situación; y también postura del cuerpo que revela una intención o un estado de ánimo. Decimos, por ejemplo: “no puedes continuar con esa actitud de abandono y desinterés”. O: “me miró con actitud provocativa”. Pero ambos enfoques son complementarios. Quién se siente ligero emocional y vivencialmente se siente ligero corporalmente. Un depresivo dice mucho más de sí mismo con su cuerpo que con sus palabras. Y siempre se ha afirmado que el cuerpo de una persona enamorada emana energía, fuerza y alegría.

Una actitud es por tanto la conducta, el talante, el estado, la disposición, la postura con que nos mostramos ante nosotros mismos y ante el mundo. Existen innumerables clases de actitudes; percibirnos en ellas nos hará más conscientes de nuestro lenguaje corporal, mental, emocional y energético, y nos abrirá además una puerta a vislumbrar sus respectivos opuestos. Así, instalarnos en una actitud de atención nos mostrará también la dispersión; conectar con la fuerza interior, con la fortaleza, hará que también se presente la debilidad, el desánimo y el sin-sentido; sentirnos abiertos, amorosos, entregados, nos pondrá en contacto también con la desconfianza y el miedo.

En la práctica, a través de la atención en el propio cuerpo, uno se abre a sentir/se; pasamos de ser seres pensantes a ser sintientes, y ese gran depositario del inconsciente que es nuestro cuerpo nos muestra todo lo que somos, permitiendo hacer consciente lo que está oculto, la sombra, que diría Jung.

Y para ello, desde las enseñanzas del yoga de Patanjali, es imprescindible poner conciencia en abhyasah (práctica constante), raga (deseo, apego), dvesa (rechazo), vairagya (renuncia, desapego, no identificación), y englobándolo todo, ishvara pranidhana (entrega), cultivando la no reacción ante el apego al placer y el rechazo al dolor y desidentificándonos de todo lo sentido, con actitud ecuánime, permitiendo simplemente que se manifieste incluso lo que duele.

 

 

Dicho de otra forma y como tantas veces aplicamos en las sesiones: SENTIR, SONREIR Y SOLTAR: Dejar de estar confundidos en el mar de pensamientos para escuchar lo sentido, acoger con una sonrisa lo que emerja para propiciar su aceptación y después soltarlo desde la no-identificación y el discernimiento entre lo real y lo ilusorio.

Tres son las actitudes que desarrollaremos en próximos artículos, por considerarlas el mejor punto de partida:

A través de matsyasana, el pez, la actitud de estar abiertos, en la medida en que si no lo estamos nada nos va a llegar, ni nada podremos sentir;

catush padasana, el plano inclinado, nos mostrará la fortaleza que nos ayuda a distanciarnos del desánimo, al conectar con la propia fuerza interior que surge del anhelo de evolución que todos poseemos;

y la actitud de atención plena con mente de principiante, sin emitir juicios, con paciencia, aceptación y confianza propiciadas por asanas de meditación: ardha siddhasana y padmasana.

BIBLIOGRAFIA BASICA RECOMENDADA

Fraile, Miguel             Curación y salud integral por el Yoga. Edición Despertar.

                                              La energía liberadora. Conquista de la madurez
                                            psicoemocional a través del yoga y la meditación.
                                              Mandala ediciones. Madrid, 2010

                                              Yogaterapia. Curso de Formación. Mandala ediciones.
                                              Madrid, 1997

Grof, Stanislav            La psicología del futuro. Lecciones de la investigación
                                     moderna de la consciencia. La liebre de marzo.
                                      Barcelona, 2002.

Kornfield, Jack           Camino con corazón. Una guía a través de los peligros
                                      y promesas de la vida espiritual. Ed. Los libros de la
                                       Liebre de Marzo. Barcelona, 1997.

Morata, Manuel          Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada. Zaragoza, 2000.