La forma humana queda grabada por el amor y las decepciones. Inflamación, colapso, rigidez o fluidez. El cuerpo se organiza de una manera diferente y característica según la situación en la que nos hallemos. 

La vida construye las formas, y en ellas, las emociones, los pensamientos y las experiencias se organizan en torno a una estructura. Capas de piel, músculos, órganos, huesos, hormonas etc. Somos eso y mucho más. Sin embargo, al observar  y hacer estudios de anatomía, únicamente se analizan las imágenes corporales, dejando para otros ámbitos los estudios de carácter emocional. Una emocionalidad intrínseca al propio cuerpo.

La psicología, encargada del estudio conductual y emocional de la persona, al fin y al cabo tampoco termina prestando excesiva atención a las formas anatómicas y a la información que las mismas pueden llegar a ofrecer a cada persona. 

¿Qué sucede en nuestro interior cuando estamos preocupados, tristes o disgustados? ¿Qué sucede en nuestro cuerpo? ¿Cómo afectan estos estados a nuestras relaciones con los demás? 

Stanley Keleman, pionero del estudio del cuerpo y de su conexión con los aspectos emocionales, psicológicos, sexuales e imaginativos de la experiencia humana, responde a todas estas cuestiones en su libro Anatomía Emocional. La estructura de la experiencia somáticadonde expone con claridad la conexión existente entre las emociones y las estructuras corporales, moldeadas estas últimas por las situaciones vividas. 

Poseemos una postura erguida, pero la individualidad de cada uno se muestra en la variedad de formas y posturas que se acaban adquiriendo. Nuestro cuerpo puede ser modificado por los ataques, las agresiones o las circunstancias vividas. La historia emocional de cada persona ofrece una nueva forma y modifica el soporte anatómico y estructural de muchos órganos o partes del cuerpo.

Cada respuesta que ofrecemos al mundo exterior, cada actitud y cada forma de vivir la vida, marca y delimita en parte una forma anatómica emocional propia. En su conjunto, nuestro cuerpo se constituye por acontecimientos vivos.

 “En las situaciones de miedo o de lucha, el organismo reacciona incrementando la pulsación de los intestinos y del corazón, y la parte superior del cuerpo se insufla, hinchándose y acumulando fuerza para defenderse o huir. La tristeza ralentiza el cerebro, mientras que la cólera lo transforma e intensifica sus ritmos. La provocación endurece el cerebro. El despertar sexual  y el amor facilitan las pautas del ritmo, las aceleran e intensifican sus amplitudes”. 

Conocer nuestras características corporales, observar y analizar las formas disfuncionales, atender y paliar tensiones crónicas limitantes de la forma de vivir, sentirse y relacionarse, permitirá tener una conciencia más completa de lo que cada uno es, arrastra y provoca en su propio cuerpo. De esta manera podrá modificarse  todo aquello que impida el mejor desarrollo vital de cada uno. 

Nuestra forma individual nos dará sugerencias para comprender la realidad somática y llevar a cabo una reorganización estructural a nivel corporal. 

En su estudio, Stanley Keleman muestra las figuras como principales guías, creadas para invocar y evocar reflexiones que permitan el acceso a la realidad somática emocional. Las más comunes son las imágenes de tensión y desafío, indicando cómo se acaba configurando una forma humana específica y caracterizada por unos u otros patrones. 

A modo de ejemplo, todo esto puede observarse a través de las múltiples figuras expuestas. Una de ellas es la denominada por el autor como la ESTRUCTURA HINCHADA:

Postura emocional: “Tómame”
Estructura hinchada.

Imagen: Anatomía Emocional. 
La estructura de la experiencia somática

La declaración emocional de la persona hinchada es: “tómame”, “déjame llegar a ti”, “dame tu estructura” o “hazme sitio”. Esta estructura está inflamada, se hincha, se agranda, intimida o se quita algo de encima. Se hincha de rabia al tiempo que necesita distanciarse de su impulso interno. La arrogancia es su postura emocional. 

Esta estructura no puede moverse libremente, bien porque la agresión que experimentó sucedió demasiado precozmente o porque sus posteriores movimientos hacia la independencia fueron socavados

La persona hinchada es como un niño adulto, una persona que parece adulta aunque mantiene muchas características inmaduras. Se da a sí misma en un intento de ser llenado.

El estudio de la anatomía emocional permite conocer la somatización y actúa como herramienta para aprender y conocer la geografía y los arquetipos de la historia personal de cada uno. Demuestra la relación existente entre la forma, las fuerzas sociales y genéticas que inhiben o facilitan la formación de la vida.

Tener conocimiento de todo esto proporcionará una base de vivir una vida emocional  y somática más rica y completa.

“Muéstrame los contornos y las formas que un hombre da a su vida, y te diré si es un maestro o una víctima de esa vida.” 

(Gail Godwin)

Por A. Álvarez.

Psicóloga General Sanitaria. Psicoterapeuta humanista Integrativa

Fuente: http://a4ilusionespsicologia.blogspot.com