Por Pilar Ínigo

 

¿Cómo propiciar una actitud abierta ante nosotros mismos y ante la vida? Sabemos que estar abierto supone sobretodo sentirse dispuesto a amar y disponible para ser amado; potenciar esta actitud nos ayuda a conocer, aceptar e integrar espacios de confianza y miedo.

El asana que mejor nos muestra esta actitud es matsyasana, el pez, por las posibilidades que presenta a la hora de explorar nuestro nivel de apertura expresándolo corporalmente.

Aunque parezca de difícil ejecución, matsyasana es una posición accesible a todo el mundo, porque podemos realizarla con la ayuda de una manta doblada o un cojín adecuado en el que apoyar la zona dorsal y abrirnos sin realizar esfuerzo.

Además de los efectos que produce a nivel fisiológico, como fortalecer y tonificar músculos dorsales, aumentar el flujo sanguíneo a través de la garganta favoreciendo el riego cerebral y estimular energías; a nivel psíquico pone en contacto al practicante con espacios de apertura, entrega, confianza y amor, actitudes que la propia asana transmite cuando el practicante se instala en ella conscientemente; sintiendo y no pensando es cómo podemos vivirnos interiormente con más conciencia. De esta forma nos sentimos abiertos.

Pero, ¿qué es estar abierto, ser una persona abierta? Decimos que mi casa está abierta cuando no cerramos la puerta a nadie y nos posicionamos ante la vida con suficiente confianza, escaso temor y dándole una oportunidad al amor.

A través de su propio lenguaje, nuestro cuerpo muestra si tenemos nuestra casa abierta o cerrada. La posición de nuestro pecho, de la caja torácica, del espacio que alberga nuestro corazón, nos dará la respuesta. Y matsyasana incide directamente sobre ese espacio, mostrándonoslo.

Uno se invita a escuchar el cuerpo, a tomar conciencia de cada zona corporal, viendo cuál puede relajarse y cuál está activa; a profundizar en las sensaciones que aparecen, evitando el discurso mental, sintiendo y aceptando lo percibido sin apego ni rechazo de lo percibido.

Al instalarnos en la postura, el ablandamiento de la “coraza” pectoral a través de la relajación de la zona nos permite acercamos a la vivencia de abrirnos a la capacidad de sentir, de dar, de recibir, de compartir, como un ofrecimiento, como una entrega y también puede conectarnos con sentirnos expuestos, vulnerables y temerosos.

Y en ese contexto, dos son los espacios que te propongo investigar: la confianza y el miedo. Instalados en la postura podemos acercarnos a vivenciar corporalmente ese estado de apertura, de confianza; y si aparece miedo también lo podemos sentir y sostener. Miedo y confianza son las dos caras de la misma moneda, un ejemplo más de esa constante dualidad en la que nos movemos en todos los aspectos de la vida y que el yoga nos aclara con tres conceptos básicos e imprescindibles en nuestra práctica: raga (deseo, apego), dvesa (rechazo) y Vairagya (renuncia, desidentificación, desapego, ecuanimidad).

En el tiempo de duración del asana observaremos, desde la conciencia en raga, dvsa y vairagya, ese par de opuestos, confianza y miedo, en el momento en el que surjan, permitiendo su expresión, aceptando su presencia, poniendo una atención amable y ecuánime sobre lo sentido. Simplemente siendo conscientes.

 

Un apunte para después de la práctica de matsyasana
Después de la realización de matsyasana, y como postura de transición, conviene realizar el sencillo gesto de estiramiento que aparece en la imagen, en el que el practicante ejerce únicamente un moderado esfuerzo con sus manos y brazos para estirar y elongar la nuca, compensando así la apertura que ha posibilitado la postura del pez.

Para integrar corporalmente el espacio psíquico abierto, se pueden realizar tanto Supta garbhasana como garbhasana lateralizado, una posición fetal cómoda y relajada, acogiendo y aceptando lo que haya surgido.

 

Otras propuestas
En la medida en que son también asanas de flexión posterior, aunque en ellos intervengan otros matices, pueden igualmente percibirse vivencias similares en Naukasana (postura de la barca) y Dhanurasana (postura del arco).