Daniel Gabarró es uno de los formadores en autoconocimiento más importantes de nuestro país, con una larga trayectoria en la que se combina su labor educativa con una activa presencia en medios de comunicación (Catalunya Radio), siempre desde el convencimiento de las posibilidades que abre el crecimiento propio y su contextualización en el entorno social en el que vivimos. Entre sus numerosas publicaciones destacamos “21 creencias que nos amargan la vida: …y cómo superarlas para vivir más felices” (Editorial Boira), publicado conjuntamente con Nieves Machín, o “En tiempos difíciles, acciones sabias” (Editorial Boira).

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Para poder enfrentarte a las situaciones por el Covid-19, es necesario que primero procesemos lo que uno ha vivido por sí mismo, ¿Qué has sentido durante la pandemia?

Desde el inicio de la pandemia me di cuenta que era una oportunidad, un reto para convertir lo que socialmente se denominó confinamiento en un retiro interior fértil. Si te fijas, muchas personas que leemos Verdemente hacemos retiros y dedicamos espacios de aislamiento para ir hacia nuestro interior. Decidí dejar de pensar que estaba confinado para considerarme en retiro. Quería aprovechar también esta circunstancia para crecer. Por otra parte, también me puse en marcha para dar apoyo emocional a las personas que estaban a mi alrededor y lo necesitaban. Por eso impartí un curso online sobre cómo gobernar nuestra mente y a la vez, apoyar a algunas personas enfermas y a sus familiares para acompañarlas en el proceso de la enfermedad. Ya ves, procuré hacer un trabajo personal pero no olvidé mi conexión social. En este sentido ha sido (y es) una situación espiritualmente muy fértil. No siempre agradable, pero sí muy fértil.

¿Qué percibes en la colectividad en la gente con la que te relacionas o trabajas?

Como trabajo y me relaciono con personas interesadas en el autoconocimiento, percibo en ellas una firme decisión de aprender, de crecer y de no permitir que lo exterior determine lo que pensamos, sentimos y hacemos. Claro que sé que esto no es general entre toda la población. Pero también sé que debo centrarme en actuar allí donde sí puedo transformar la realidad y que preocuparme por personas o situaciones sobre los que no tengo influencia es solo una forma de no centrarme allí donde sí puedo actuar. Esta misma actitud es la que veo y procuro alentar con quienes me relaciono. Nadie puede sentir por mí, nadie puede pensar por mí y, por tanto, esta responsabilidad sobre mi interior es la que aliento y, en gran medida, percibo también en las personas de mi alrededor.

¿Significa la pandemia una oportunidad, o en realidad no hay más que sufrimiento detrás de esta experiencia?

Pues ambas cosas a la vez. Eso depende de cómo cada persona aproveche lo que suceda. Esto es como en el colegio: se imparten clases de matemáticas y para algunos estudiantes solo es una fuente de sufrimiento, mientras que otros estudiantes deciden aprender y avanzan. Si te fijas, ambas cosas se dan a la vez. Pero la realidad no cambia: en el colegio se siguen impartiendo las matemáticas y en nuestra sociedad el covid-19 sigue existiendo. Lo que haga cada persona es su responsabilidad. Cada persona hará lo que pueda. Sin embargo, una vez que hayamos realizado algo recogeremos el fruto correspondiente. Ya sabes: podemos escoger la semilla que plantamos, pero no fruto que recogemos. Ojalá seamos capaces de aprovechar lo que nos ocurre. Pero si socialmente no somos capaces, tampoco tendrá importancia: también la sociedad tiene derecho a aprender a su ritmo, también la humanidad tiene derecho a equivocarse. Sin errores no habría aprendizaje. En todo caso, debemos preguntarnos: ¿puedo mantener mi paz interior y mi amor hacia el mundo, aunque crea que se está desaprovechando la oportunidad para generar una sociedad más consciente, más cohesionada y más solidaria? Si yo no puedo mantener mi paz interior, quiere decir que dentro de mí hay una guerra y, claro, si en mi interior hay una guerra, ¿cómo espero que fuera no la haya también? Fíjate, pues, que en esta entrevista estoy invitando a tomar en nuestras manos la responsabilidad de lo que ocurre en nuestro interior y a colaborar en lo que pasa fuera, pero siempre desde la comprensión y no desde el sufrimiento. Si lo conseguimos, veremos que nuestro trabajo interior está dando fruto. Si no lo conseguimos sabremos que debemos seguir en nuestro autoconocimiento hasta que gobernemos nuestra propia mente, ¿no crees?

¿Ha significado la definitiva ruptura de una seguridad material artificial?

No, en absoluto. Aunque la seguridad material es una mentira pues la vida es siempre cambio y riesgo y, además, necesariamente terminará con nuestra muerte física, muchas personas siguen agarradas a esa fantasía. Para algunas personas esta circunstancia les habrá permitido hacer las paces con la incerteza profunda de la vida; pero para otras personas el miedo las llevará a querer agarrarse a una seguridad ficticia. En gran parte, eso dependerá de la visión que cada persona tenga del mundo y la visión dependerá, a su vez, de su grado de madurez interior. Lo explico: creemos que todas las personas con cuerpo adulto son iguales entre sí, pero los estudios demuestran que hay niveles diferentes de evolución interior. En ciertos niveles de evolución es casi inevitable que deseen encontrar seguridad en lo material. Esto lo explico en mi último libro titulado “Las cosmovisiones: la pieza que faltaba”, un libro muy diferente a los anteriores pues es para administraciones, sindicatos y partidos políticos. En él argumento que debemos incorporar el crecimiento interior a la agenda política. Este enfoque, que es mundialmente novedoso, está teniendo muy buena acogida y algunos ayuntamientos como el de Getafe, Valencia, Málaga, Lleida, Bilbao, Vitoria… se están formando para poder aplicarlo. Al unir crecimiento interior y sociedad creo que puede ser relevante para algunos/as lectores/as de Verdemente. Pueden bajarse el libro gratuitamente de mi web (en el apartado administraciones públicas)

¿Esta “nueva inseguridad” tiene aspectos positivos?

Por supuesto. Todo lo que sucede nos ayuda a crecer, por lo tanto, todo lo que sucede tiene un propósito de crecimiento, un propósito de amor y solamente tiene aspectos positivos. Otra cosa es que lo veamos. Pero nada, absolutamente nada de lo que sucede es negativo. Incluso la muerte tiene un sentido, un significado positivo. Subjetivamente puede asustarnos, pero, si te fijas, verás que la muerte es, simplemente, un hermoso proceso de renovación. Lo reitero porque este es uno de los grandes errores vitales: dividir la realidad en “positiva y negativa”. Pero la realidad no es dual. Lo que Es no puede no ser. Y todo lo que vivimos y vemos es, sencillamente, la expresión de lo que Es. A la vez es una invitación a descubrir lo que somos más allá de la forma, más allá de nuestro cuerpo, más allá de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos, de nuestras acciones y categorías… La inseguridad se convierte, por tanto, en una invitación a buscar aquello que Es en mí y no puede dejar de ser. Pero que la inseguridad sea una invitación a profundizar en nuestro interior, no quiere decir que todas las personas la acepten. Quienes lo hagan crecerán, quienes no acepten dicha invitación sufrirán.

¿Cómo influyen los medios de comunicación en nuestro desasosiego, con un bombardeo constante de información negativa?

Lamentablemente muchos medios ya no son de comunicación. Su objetivo no es comunicar e informar, sino deformar la realidad para apoyar ciertos intereses. Pero eso también puede entenderse como otra invitación: se nos invita a verificar lo que se nos dice, a tener criterio propio y a actuar en función de profundos valores en lugar de hacerlo desde el miedo o la agresión. Hay una pregunta que me ayuda mucho en mi vida. Suelo preguntarme: ¿qué haría el amor en esta circunstancia? Y actúo en función de esa respuesta. Ojalá esta pregunta también sea útil a las lectoras y lectores de Verdemente y la integren en su vida. Y para dar un consejo muy concreto, sugeriría rechazar los medios de comunicación que agreden y que deforman la realidad conscientemente y escoger aquellos que procuran describir lo que ocurre sin negar las diferentes caras. Además, sugiero leer las noticias una única vez al día y, preferiblemente, por la mañana para evitar que nos llevemos al sueño malestares sin digerir. Durante el confinamiento hubo personas que se dieron un atracón de noticias y eso les desequilibró. Evitémoslo escogiendo las fuentes y reduciendo la ingesta de noticias. Las noticias deberían ser como la comida: suficiente y de calidad.

¿Qué deberíamos aprender de todo lo vivido?

Creo que hay aprendizajes fundamentales a nivel individual y a nivel social. Individualmente debemos aprender que si nadie puede pensar ni sentir por mí es imprescindible que llegue a gobernar mi interior, que es fundamental que me conozca y sepa cómo mantener en mi interior el amor, la felicidad y la paz interior. En cuanto a sociedad, creo que tenemos un reto fundamental: entender que no todas las personas han vivido, ni viven la pandemia de la misma manera. Entender que hay visiones diferentes de lo vivido, de los miedos y esperanzas que nos depara el futuro. No somos una sociedad homogénea, sino heterogénea y se nos invita a comprender y escuchar las diferentes visiones para, dando a cada visión lo que necesita, incrementar la comprensión, la empatía y los valores en el máximo número de personas. Como he dicho antes, cuando las personas crecen, la sociedad crece. En lo social deberíamos aprender que tenemos que incluir lo interior en la agenda política. Sé que nos costará unos años. Pero da igual, como sociedad tenemos esos años y los que hagan falta. Creo que esto implicará un cambio muy grande: pasar de una sociedad materialista a una sociedad consciente.

¿Qué deberíamos olvidar de todo lo presenciado?

Nada. Olvidar lo ocurrido no sirve de nada. Es huir. Sin embargo, sí deberíamos trabajar en nuestro interior para que no habite el odio ni el miedo. Si habitasen en nuestro interior, nuestra vida se llenaría de sufrimiento y, claro, eso no es algo que nos deseemos, ¿verdad? Así pues, no olvidemos pero aprovechemos lo vivido para aprender.

¿Cómo debemos afrontar el futuro?

Cada persona lo afrontará como pueda. Los que lo afrontan con miedo no lo hacen porque hayan decidido tener miedo. Simplemente no pueden evitarlo. Por lo tanto, cada persona lo afrontará como pueda. Sin embargo, sí invito a cada persona a preguntarse si lo desea afrontar con paz interior o no. Como es evidente, creo que la totalidad de las personas que leen Verdemente dirán que con paz interior. Es lógico o no estarían leyendo esta revista decana del crecimiento interior. Pero si uno desea vivir con una paz interior invulnerable, debe preguntarse cómo va a hacerlo, cómo va a prepararse, cómo va a superar sus miedos y sus autolimitaciones. En este sentido, afrontaremos el futuro tal como vivamos ahora el presente. Si vemos que debemos obtener más herramientas interiores, invito a todas las personas a plantearse dónde pueden obtenerlas. En esta revista hay numerosas posibilidades. Yo mismo imparto un curso serio y profundo de autoconocimiento en formato online y en diversas ciudades, incluidas Madrid y Barcelona. Les invito a valorarlas, pues nadie es más importante en mi vida que yo mismo y debo aprender a vivir el presente y el futuro con una profunda paz interior.

¿Por qué debemos ser optimistas?

Por un sencillo motivo: todo lo que sucede es una invitación a crecer, a comprender… Por lo tanto, puedo convertir toda mi vida en un hermoso espacio de autoconocimiento y crecimiento. Dime, ¿no es eso más que suficiente para saltar de alegría?

¿Hay que aceptar la imprevisibilidad de la existencia?

Creo que aquí hay que diferenciar dos cosas. Por un lado, en nuestro planeta todo está en movimiento, todo cambia, todo es imprevisible y nada es permanente. Eso hay que aceptarlo. Pero, por otro lado, lo que Es no puede dejar de ser. Lo que existe, en tanto que Es, no puede ser amenazado. Cuando descubro la Esencia que soy veo que todo cambio es solo superficial o de forma, pero que lo que soy en esencia, nunca cambia. Por lo tanto, al descubrir esto veo que, al contrario de lo que parece, nada real muda, nada real cambia. Al vivirlo una profunda paz interior habita en mí. Saber vivir ambas realidades a la vez es el reto del ser humano: descubrir nuestra esencia inmutable habitando una realidad y un cuerpo que es cambio e impermanencia.

¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?

Seguir acompañando a personas en su autoconocimiento, en especial a través del curso Aula Interior. Pero, mientras imparto esos cursos, seguir trabajando en mi interior. O vivo en mi interior lo que explico en mis cursos o mi palabra estaría muerta. Ya ves, mis proyectos inmediatos son ser y compartir lo que soy. Sencillo, ¿verdad? ¡Ah! Una última cosa: no quiero despedirme sin antes, desearte y desear a todas las lectoras y lectores de Verdemente que puedan aprovechar lo que suceda, sea lo que sea, para crecer interiormente.

¡Que la sabiduría llene nuestros corazones!

 

Fuente: verdemente@verdemente.com

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