Por Noelia Insa

Manju Jois es profesor de Ashtanga Vinyasa Yoga e hijo mayor de Pattabhi Jois, creador del estilo Ashtanga.

Manju empezó a practicar yoga a los siete años y a los quince ya asistía a su padre en sus lecciones. Ha enseñado Ashtanga durante más de 50 años, y todavía hoy se dedica a impartir talleres y cursos de formación de profesores alrededor del mundo.

Durante la entrevista hablamos un poco de todo: del Ashtanga Vinyasa yoga, y las malinterpretaciones que a veces se hacen de las reglas de este estilo. Manju nos habló de su infancia y adolescencia, de cómo descubrió el yoga de la mano de su padre, y de los recuerdos que guarda de T. Krishnamacharya. También de la primera vez que viajó a EEUU con su padre, y por qué decidió quedarse allí. Y nos contó qué le parece lo que está ocurriendo con el yoga hoy en día en Occidente.

Sobre el Ashtanga Vinyasa Yoga

El Ashtanga Vinyasa Yoga es un estilo que se ha hecho muy popular en Occidente en las últimas décadas. Sin embargo, me da la impresión de que existen una serie de concepciones erróneas bastante generalizadas sobre este estilo de yoga. Por ejemplo, existe la creencia de que es un enfoque muy vigoroso y enérgico y por tanto es adecuado sólo para personas jóvenes que gocen de buena salud. ¿Qué opinas de esto?

Es toda una confusión de Occidente, donde no siguen la tradición. En yoga no hay nada vigoroso. Y todo depende de la forma en que practiques, si disfrutas tu práctica o no. El problema en Occidente es que se quiere controlar todo, y el Ashtanga se ha convertido en algo como «militar». En Oriente no tenemos ese problema, porque no vamos siempre siguiendo a los gurús para saber las respuestas. Tú vas, adquieres los conocimientos, y luego trabajas por ti mismo.

Así es como debería ser. Por eso hay tanta confusión en Occidente. El yoga es algo maravilloso que todos tenemos en India. El yoga no tiene nada que ver con la edad, no tiene límites de edad. La edad no es un problema. Yo tengo 73 años, ¿y qué? ¿tengo que sentarme a pensar que soy mayor? No. Tengo que seguir trabajando en mí mismo, practicar yoga…

Muchos profesores de Ashtanga Yoga dictaminan que tienes que dominar una postura para pasar a la siguiente. ¿Esto es así de estricto o es otra interpretación errónea?

Es una mala interpretación, no debes parar a los alumnos, porque si les paras se congelan. Se han inventado todas estas reglas, que no estaban al principio. Puede que no llegues a todo al principio, pero tienes que seguir practicando, hasta conseguirlo. Si no la gente se desilusiona. Cuando un profesor te dice que tienes que dominar una postura para seguir, ese no es un buen profesor, porque no sabe cómo acercarse al estudiante. Esta gente trae un mal nombre al yoga.

Manju, tú dices en una entrevista que es la práctica la que se ha de adaptar al practicante y no a la inversa, pero lo cierto es que no todos los profesores de Ashtanga comparten esta opinión. Muchos creen que en el Ashtanga las posturas no se modifican, sino que son los estudiantes los que tienen que esforzarse hasta lograrlas. ¿Cuándo tú hablas de adaptación, a qué te refieres? ¿Podríamos admitir incluso el uso de props o soportes, o te refieres solo a ofrecer variantes más accesibles de una postura?

Los que dicen que no se pueden modificar las posturas son unos tremendos ignorantes. No saben de qué están hablando. Cada persona es diferente, yo no soy igual que él, tú no eres igual que ella, todos somos distintos. Por eso hay que tomar un enfoque diferente para trabajar con cada persona. Se pueden usar soportes, se puede usar cualquier cosa que funcione. Lo que pasa es que mucha gente se pone muy serio en yoga, y el yoga es una cosa muy simple. Tienes que tener la mente abierta, tienes que practicar y disfrutarlo. Si se hace demasiado serio, no va a ser divertido. Por eso tienes que relajarte. Una vez que empiezas a relajarte, el cuerpo automáticamente se relaja y entonces puedes disfrutar de la práctica. El yoga no tiene reglas en absoluto. Se han inventado en Occidente.

¿Es conveniente seguir practicando las asanas más avanzadas casi diariamente y durante décadas, sobre todo después de los cincuenta?

No deberías forzarte, porque si te fuerzas te harás daño. A medida que te haces mayor, tu cuerpo empieza a cambiar, así que tienes que ajustar tu práctica. Entonces todo irá bien. De lo contrario, pueden producirse lesiones. Algunos piensan: «¡Ohh, yo podía hacer esa postura cuando tenía 18 años!» Pero ahora tienes 80. Tienes que usar el sentido común, eso es lo importante. No tienes que descorazonarte. Para eso tenemos los cánticos en yoga, si no puedes practicar asanas, puedes recitar los cánticos que también ayudan a equilibrar el cuerpo.

Es muy bueno que vienes más y más a menudo a Europa, así que veo que la comunidad de Ashtanga en Europa está creciendo más y más. ¿Cómo te sientes ante este crecimiento?

Sí, me gusta esta especie de familia. Es siempre como una reunión de familia. Mi familia está en Europa y en EEUU, ya no tengo familia en la India. Yo continúo como era mi padre, cuando ibas a India a estudiar con él, inmediatamente te convertías en un miembro de la familia. Él te trataba de esa forma. Ya no te tratan así en la India. Ahora eres nada. Esa belleza ha desaparecido, el espíritu ya no está allí.

¿Cuál sería tu mensaje para toda esta gente que practica Ashtanga aquí?

Práctica; encuentra un profesor humilde que quiera enseñarte, no controlarte. Y estad atentos a estos profesores que dicen ser maestros. No son maestros, nadie es un maestro, todos somos todavía estudiantes. Todos aprendemos unos de otros, yo aprendo de ti, tú aprendes de mí… Así compartimos. Nadie está allí arriba, nadie está allá abajo. Todos somos iguales. De eso va toda la filosofía del yoga. El yoga no tiene ni principio ni fin, es algo continuo. Hay siempre algo que aprender. A mí me han llamado gurú: yo no soy un gurú, soy un mensajero. Me gusta aprender, disfrutar.

Volviendo a tu infancia y adolescencia, me consta que conociste a Krishnamacharya en persona. ¿Qué recuerdas de él?

Era un gran profesor, de apariencia fuerte, y muy estricto. Porque no quería regalar la filosofía del yoga a todo el mundo. Quería probarles primero y ver cómo podrían manejarla. Le costó mucho tiempo darla a mi padre y otros estudiantes. Él los probaba, para ver cómo iban a manejar este sistema, y una vez que sabía que eran los mejores, entonces les entregaba esta sabiduría, pero no hasta entonces. Esa es la impresión que yo tuve. Yo era solo un niño de ocho años.

¿Te llevó tu padre a hacer algún tipo de examen con Krishnamacharya?

No, no.

Sobre el yoga en general

Desde la llegada del yoga a Occidente, estamos asistiendo a una desmesurada proliferación de nuevos estilos de yoga, algunos realmente sorprendentes, como por ejemplo el Beer Yoga, el yoga con cabras, el Nude Yoga, por citar solo algunos. Me interesa mucho tu opinión al respecto.

Bien, me hace reír. Todo el mundo utiliza el nombre yoga para hacer dinero y hacerse famosos. En yoga no buscamos esas cosas, porque si buscas esas cosas, nunca triunfarás en yoga. El yoga es una práctica muy secreta.

Creo que el yoga está muy contaminado, con toda esa gente inventando «nuevos estilos», crean mucha confusión. Excepto el Ashtanga yoga, que siempre es lo mismo. Así que la gente gira y gira, buscan, y al final siempre pueden acabar en el Ashtanga, porque otros yogas no les dan las respuestas que buscan.

Y ¿qué opinas de los intentos de patentar determinadas secuencias o formas de practicar el yoga?

Ohh, hay mucha política en todo eso, y mucho… lío. No deberíamos permitir que estas cosas pasen, deberíamos mantenernos fuertes. Aquí todo el mundo intenta hacer dinero. Por ejemplo… estos de Yoga Alliance. Esta gente no tiene nada que ver con el yoga. Ellos saben cómo manipular para sacarte el dinero. No deberíamos permitir que estas cosas pasen.

¿Cómo ves el futuro del yoga en los próximos 50 ó 100 años?

El Ashtanga yoga siempre va a estar ahí, pero tal vez no lo reconoceremos.

El tema central de estas entrevistas es el poder transformador del yoga. Lo que busco con estas charlas es transmitir a la gente cómo el yoga puede mejorar sus vidas. Me imagino que tú no puedes decir que el yoga haya cambiado tu vida, ya que te acompaña desde tu infancia. Pero ¿estás de acuerdo en que es una herramienta de cambio y transformación muy poderosa?

Sí, pero sólo si lo practicas correctamente. Tienes que seguir a la persona correcta, que respete lo que haces. Entonces te va a funcionar.

¿En qué crees que radica esta capacidad transformadora del yoga?

Porque es una práctica de miles de años de los sabios en la India. Ellos trabajaron duro, estaban comprometidos en hacer yoga, y luego todo el beneficio que descubrieron, quisieron compartirlo con otra gente. Dijeron: «aquí tenéis. Tú haz este pranayama, que es bueno para ti. Haz esto otro, que es bueno para ti.» Ellos practicaban, aprendían, experimentaban y compartían su sabiduría. Lo que nosotros hacemos es tomar esta sabiduría y ponerla en el mercado, para venderla. Para hacer dinero. Si la gente tiene esta mentalidad, no va a funcionar porque se destruye la esencia. Lo que tenemos que hacer es atesorar esta esencia que nos transmitieron y compartirla con la gente y disfrutarla.

¿Por qué cosa te gustaría ser recordado?

Como un buen amigo.

Tal vez no en la India, pero en Occidente, cuando asistes a una sesión de Ashtanga, normalmente se practica sólo asana, con suerte un poco de relajación final en savasana. De ahí que algunos critiquen que el Ashtanga yoga descuida aspectos esenciales del yoga como el pranayama y la meditación. Yo sé que tú incorporas tanto pranayama como recitación de cantos védicos y meditación a tus clases. Por tanto, ¿qué dirías a los profesores de Ashtanga que no lo hacen así?

En Occidente, toman sólo la parte física del yoga, no la parte espiritual del yoga. El yoga no es sólo algo físico, hay tantas cosas que hacer… por eso yo enseño así, porque quiero que lo aprendan todo. Quiero mantenerlo como una forma pura de yoga. Así que cuando la gente habla de la parte física del yoga, yo les diría, «no tienes que hacerlo todos los días, tienes otros aspectos que practicar en yoga, y que funcionan igual de bien.»

Y ¿qué hay de los yamas y niyamas, de los preceptos éticos del yoga, en qué momento entran en juego? ¿Deberíamos adecuar nuestras vidas a estos preceptos antes incluso de empezar a practicar las posturas o es algo que se logra poco a poco y de forma simultánea con el resto de los aspectos de la práctica de yoga?

Los yamas y niyamas llegan automáticamente. Empezamos con asana y pranayama, recitar mantras, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi. Y los yamas y niyamas llegarán poco a poco. Es como saltar al agua, aprenderás que si quieres sobrevivir tienes que nadar. De lo contrario te vas a hundir. Te entra el pánico y empiezas a moverte, porque quieres salir de allí. Del mismo modo el yoga te enseña, quieres sobrevivir de alguna forma, entonces te muestra: «sigue esto, sigue aquello…»

¿Cuál es tu mejor consejo para una mamá como yo, de 40 ó más, que quiere empezar o consolidar una práctica de yoga?

En primer lugar, deja de pensar que tienes cuarenta años. La edad no es importante. Lo que piensas es importante. Cuando la gente empieza a pensar que está envejeciendo, envejece, porque lo piensa. Así que no pienses, practica todo lo que puedas y no te desesperes.

Noelia Insa es licenciada en derecho y filología hispánica, y profesora de yoga vinyasa krama, el método de yoga del maestro T. Krishnamacharya.

Fuente: https://insayoga.com/

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