En este comienzo de curso tan imprevisible y complejo, lleno de ansiedades, tenemos que aprender a protegernos y al mismo tiempo a establecer nuestro “sistema de resistencia” frente al día a día. La meditación escapa de un conjunto de meras técnicas físicas que te permiten soportar el día a día. Va mucho más allá. Pero, sin ninguna duda, existen diversos niveles y también distintos anhelos por conocerse y reencontrarse. Sobre cómo hacerlo gira esta entrevista, en la que también se reflexiona sobre la meditación individual, en grupo y las nuevas tendencias.

¿No hay meditación sin silencio?

Meditar es estar presente, atento, percibir el momento, estar con todos los poros abiertos a lo que es aquí y ahora. Si hay pensamientos, dejarlos pasar sin que te distraigan ni absorban.

¿Podemos hablar de meditación o de meditaciones? Me explico, ¿hay elementos diferenciadores en la meditación a partir de concretas tradiciones culturales?

Sí, hay muchas diferencias; unas utilizan mantras, es decir frases o palabras que se repiten, otras utilizan imágenes, otras simplemente se centran en la respiración. Las palabras y las imágenes varían según la tradición cultural y la cosmovisión en la que se encuadre la meditación.

¿Cuáles son los aspectos centrales de la meditación cristiana, por ejemplo, frente a la budista?

La meditación cristiana es relacional. Es la relación con un Tú que nos trasciende y nos hace trascender. Es la relación con Dios, para algunos es con Cristo, con Jesús, con María, para otros es con el Tú otro con quien somos Uno. Es la com-unión. Es una meditación contemplativa, estar y vivir en el templo, con-templo, en un espacio sagrado interno en el cual la frontera entre el dentro y el fuera se diluye, y estamos en Uno.

En la meditación cristiana el mantra que utilizamos está centrado en ser conscientes de la existencia de un Yo que es Tú, un Tú del cual emerjo como un ser luminoso, reflejo de Él/Ella.

En tus libros hablas de Dios desde una perspectiva cristiana, pero con un sentido o un significante oriental en muchas ocasiones…

Sí, es cierto, Dios vivido desde la no-dualidad. Soy una con Él, somos Uno. Él fluye en mi cuando estoy abierta, transparente, y me entrego para ser instrumento de su presencia.

¿Es posible meditar sin compromiso?

Comes para alimentar el cuerpo. ¿Comes con compromiso, comes por hábito o comes porque tienes que comer? O comer ¿forma parte de tu rutina diaria, de tus horarios?

De la misma manera que comemos para alimentar el cuerpo, meditar es alimentar el alma, el ser, es regresar a ser presente y estar aquí y ahora, salir de las historias mentales y percibir lo que es.

Es la imposibilidad de superar determinados miedos, lo que muchas veces nos hace abandonar la meditación, ¿cómo superarlos?

Muchas personas abandonan la meditación porque les atrae la acción, el hábito de hacer y hacer, de tener agendas llenas de compromisos, reuniones. Otros abandonan por pereza. Puede presentarse un miedo a ver y a verse, a escuchar y a escucharse en profundidad. A darse cuenta de que su identidad auténtica es otra a la que uno se ha identificado y apegado. Uno llega a “desnudarse” de capas acumuladas de personajes que uno no es. Y puede aparecer miedo o sufrimiento.

Sin embargo el Amor que uno siente y recibe es tan grande que al sentirse abrazado por él, cruza los diferentes obstáculos que vayan apareciendo en el camino..

Desafortunadamente el yo, lo mío, forma parte de la inmediatez, del presente. La impartición de la meditación a través de redes sociales o plataformas ha venido para quedarse ¿es una moda, un simple postureo, o realmente es el futuro?

Meditar en una misma sala juntos, en grupo, sentir la Presencia en el silencio compartido, es insustituible y es una experiencia diferente a meditar cada uno en su casa y conectados a través del teléfono u ordenador.

Meditar por redes sociales, por conexiones virtuales, es bueno, te conecta con otros que están meditando al mismo tiempo. Te permite hacer una parada y centrarte. Quizá te ayude a crear un buen ambiente en casa o en el lugar en que estés meditando. Quizá las distracciones del lugar en el que estás no te permiten estar tan presente como cuando lo haces en una sala de meditación en grupo.

Mi experiencia en estos meses de pandemia de meditar vía zoom ha sido muy positiva. Sin embargo algunas personas estaban distraídas, por ejemplo por el timbre que sonaba, alguien llegaba a la casa y tenían que abrirle, otra no tenía buena conexión en su habitación y tenía que hacerlo en un lugar común donde había otras personas que no estaban meditando, etc.

Alguien que se inicia en la meditación, ¿debería hacerlo de manera individual o en grupo?

Siempre es bueno iniciar con acompañamiento y recibiendo algunas pautas. Para asegurarse que uno está meditando y no imaginando que medita. Que está entrando en la experiencia de contemplación y no de alucinación.

¿Cuáles son los pasos básicos de una buena meditación?

Los ocho pasos para meditar los recojo en mi libro Serenidad mental. Decide con lucidez. (Obelisco, edición revisada 2020) y los repaso para vosotros:

Encuentra un lugar cómodo alejado de lo que te pueda distraer.

Relájate. Relaja el cuerpo. Relaja la respiración. Relaja la mente y no te involucres en pensamientos, obsérvalos. Relaja y abre el corazón. Suelta las tensiones y relaja.

Iniciarte. Percibe tu respiración y el movimiento suave del diafragma. Puedes enfocar tu atención en el interior del centro de la frente, detrás de los ojos, en el entrecejo. Observa tus pensamientos. Empieza a crear pensamientos de paz y de serenidad.

Meditar. Has entrado en tu intimidad al percibir tu respiración, estás en ti. Ya no aparecen pensamientos inútiles. No te distraes. Permaneces en el pensamiento que produce serenidad. Los demás pensamientos pierden fuerza. Si aparecen los dejas pasar, sin irte con ellos. Piensa: “Soy paz, soy amor, la serenidad me abraza”.

Concentrarte. Estás centrado en la experiencia de la serenidad. Nada te per- turba. Estás en ti. La percepción te trae al presente.

Personificar. Eres paz. Eres sereno. Has logrado que formes parte intrínseca de ti. Ya no necesitas concentrarte en la paz como algo externo a ti. La paz forma parte de ti. Eres tú. Vives en tu núcleo sano que es pacífico.

Transciendes. Transciendes tu yo individual para conectarte con la alteridad. ¡No estás solo! Sientes la comunión. La energía divina, la energía amorosa y positiva te abraza y forma parte de ti. Ves la interconexión de todo.

Emanas. Eres un sol: resplandeces y compartes. La generosidad brota en ti y tu sentido de ser y existir está en compartir, en darte como el sol, sin condiciones. Vives la abundancia que florece generosamente de ti hacia los otros.

Regresas. Para terminar, vuelve a centrarte en la respiración. Estás aquí. Notas el cuerpo relajado. Te preparas para entrar en la acción. Mueves ligeramente los pies y las manos, y respiras profundamente. Das gracias.

¿Qué es alcanzar la plenitud?

Esta pregunta es para responderla en un libro entero, de más de 500 páginas. Plenitud, cumplir tus sueños. Plenitud, vivir tu Ser. Plenitud, ser tu mismo con todo tu potencial. Plenitud relacional, tu dar y tomar es pleno, sincero, tus conversaciones son nutritivas, y los intercambios llenos de autenticidad. Compartes silencios y palabras llenas de sentido. Vives desde tu núcleo sano, brillas desde lo que eres. Es ser y estar presente. Sentir que vives tu misión. Fluir con la vida. Aceptar, perdonar, comprender. Conectar con la sabiduría que emerge del silencio vivo. Estar en comunión con la naturaleza. Vivir el Tú, el otro, teniendo en cuenta a Dios, al planeta, a la humanidad, al Tú otro con quien convives.

¿Por qué consideras la toma de conciencia de tu relación familiar con tus progenitores un elemento central en un proceso de autoconciencia?

Estar en paz con tus padres es esencial para vivir la plenitud (expuesta en la respuesta a la pregunta anterior). Tal como escribo en el libro “Meditación contemplativa”: “En la quietud de la meditación, en la contemplación hacia el centro, puede ocurrir que afloren los recuerdos de nuestra infancia, o algún conflicto o trauma que vivimos en nuestros primeros años de vida. Es posible que por miedo a revivir el dolor que nos pueda provocar, los tapemos, los reprimamos, los ignoremos o nos autoengañemos, convenciéndonos de que no son importantes o de que ya no están. No queremos que emerjan en nuestra conciencia, porque en otras ocasiones, cuando lo han hecho, nos ha invadido el dolor, la rabia, la tristeza y el malestar. Sin embargo, llega un momento en que, «cuando el pasado y el futuro se ven en el ahora atemporal, como partes de un patrón común, la idea de causa y efecto pierde su validez y en su lugar aparece la libertad creativa” (Nisargadatta: yo soy Eso).

¿Consideras necesario combinar la meditación en algunos casos con las terapias psicológicas tradicionales?

Sí puede ser útil, según el proceso que esté viviendo la persona. Es bueno trabajarse a todos los niveles, emocional y sentimental, mental, físico y espiritual. La meditación nos ayuda a armonizarnos y alinearnos. Sin embargo la ayuda de acompañamiento terapéutico o de coaching puede ser un apoyo útil para avanzar con mayor firmeza y claridad.

¿Por qué el Mindfulness es una de las meditaciones de mayor éxito?

Es un método riguroso, con pasos claros, sin la conciencia de Dios, ni religioso ni espiritual. Mindfulness surge del Budismo, pero tal como lo enseñan en la mayoría de escuelas, institutos y universidades, es un método para reducir el estrés, estar atento y aprender a concentrarse. Utilizan las bases budistas sin tener en cuenta los principios éticos y las reglas budistas como por ejemplo de la no-violencia (no hablar agresivo, no matar, no comer carne, etc.).

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Crear un centro de meditación y desarrollo personal en la Costa Brava, donde las personas puedan vivir experiencias sanadoras, nutritivas, para armonizarse y conectar con el Ser. También estoy desarrollando una plataforma online para impartir indagación apreciativa de manera que las personas puedan aprender esta filosofía de vida que nos lleva a conectar con nuestro núcleo vital, con lo que da sentido a nuestras vidas. Es salir de la queja y entrar en la apreciabilidad, en apreciar todo aquello que da sentido a nuestro ser y a nuestras relaciones. Se trata de incidir en el mundo con Presencia plena.

 

Revista VerdeMente.

Acerca de Miriam Subirana

Miriam Subirana es una de las más conocidas formadoras en Mindfulness en nuestro país. Es Doctora en Bellas Artes y tiene una larga experiencia en la difusión del significado de la Meditación y sus diferentes raíces culturales en diferentes medios nacionales (TV3, El País, Catalunya Radio) desde la década de los 90. Ha publicado recientemente Meditación Contemplativa: Presencia, gozo y silencio (Kairós, 2020), que recoge muchas de sus anteriores reflexiones en torno a la indagación sobre nosotros mismos.

www.miriamsubirana.com

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