Yogananda. La esencia del Kriya Yoga
Paramahansa Yogananda (1893-1952), nació en Gorakhpur, en el seno de una familia de clase alta. Su padre era un hombre de frecuente práctica espiritual y asiduo lector de la Bhagavad Gita, y a su lado aprendió las lecciones sobre las escrituras: Mahabharata y Ramayana.
Desde niño manifestó una gran afición por viajar. A los doce años visitó Benarés y conoció a Swami Pranabananda, quién ya le predijo que su vida pertenecía al sendero de la renunciación y del yoga.
En Benarés conoció al que sería su Maestro, Swami Sri Yukteswar Giri, quién le animó a iniciarse en la práctica meditativa, ofreciéndole una ermita en la que pasó 10 años de su vida, para darle al finalizar este periodo la instrucción de que ingresara en la Universidad de Calcuta para adquirir un grado universitario y viajar luego a Occidente, donde se le valoraría más por poseer dicho título a la hora de transmitir la antigua sabiduría de la India.
Durante su instrucción, su Maestro le dijo: “Cuando la convicción de una verdad no esté únicamente en tu cerebro, sino en todo tu ser, entonces quizás podrás dar testimonio de su significado”. “Desentiéndete de los símbolos externos de la renunciación, los cuáles podrían perjudicarte al provocar en ti un falso orgullo. Lo único que importa, en realidad, es que estés progresando espiritualmente cada día de forma constante; para lograrlo, Kriya yoga es el método”.
Sobre tal método, Sri Yukteswar solía decir: “Kriya yoga es un instrumento por medio del cual la evolución humana puede ser acelerada. El kriya yogui dirige mentalmente su energía vital, haciéndola ascender y descender alrededor de los seis centros espinales (el medular, cervical, dorsal, lumbar, sacral y coxígeo), los cuales corresponden a los doce signos del zodiaco, el Hombre Cósmico simbólico. Con medio minuto que la energía revolucione alrededor del sensitivo cordón de la espina dorsal, se producen grandes y sutiles cambios en su evolución; ese medio minuto de kriya equivale a un año de desarrollo espiritual natural.
En su autobiografía, Yogananda menciona el kriya yoga en gran cantidad de ocasiones, pero no es frecuente que descienda a describir su práctica y sí en cambio sus beneficiosos efectos. En una de sus citas dice: “El kriya yogui va más allá de toda ilusión, hasta descubrir su verdadero ser. Todas las Escrituras establecen que el hombre no es un cuerpo corruptible, sino un alma viviente, y kriya le ofrece un medio para que compruebe esta verdad de las Escrituras”.
Antes de partir a Occidente fundó en Ranchi una escuela en la que, además de instruir a los niños en materias agrícolas, industriales, de comercio y temas académicos, se les enseñaba la concentración yoga, la meditación y un sistema especial de desarrollo físico, el yogoda. El propósito esencial de la escuela era la iniciación en kriya yoga. Los muchachos practicaban diariamente sus ejercicios espirituales, cantaban la Gita y se les enseñaba, por medio del precepto y el ejemplo, las virtudes de la sencillez, la abnegación, el honor y la verdad.
Yogananda viaja a Occidente
Invitado como delegado a un Congreso Internacional de Religiones Liberales en América, declaró: “La religión es universal; su esencia común puede ser universalizada y a todos podremos pedir que la sigan y obedezcan”.
Acabó estableciéndose en Los Ángeles, impartiendo conferencias y dando clases de yoga, a la que asistieron miles de americanos en la década 1920-1930.
En el estado de California varios nuevos templos de su organización iniciaron actividades en la década de 1940, al igual que ocurrió en Inglaterra, adonde se desplazó durante un tiempo, impartiendo conferencias que atrajeron a multitud de público. Tras su partida, los estudiantes de yoga londinenses se organizaron estableciendo un centro de Self-Realization Fellowship y manteniendo sus reuniones regulares de meditación cada semana, durante los años aciagos de la guerra.
MAHASAMADHI (Abandono definitivo del cuerpo realizado en forma consciente por un yogui).
Yogananda accedió a su mahasamadhi, el 7 de marzo de 1952.
Su memoria sigue presente en la actualidad a través de los Centros que él fundó, tanto en América como en India. Las metas e ideales que estas organizaciones plantean, siguiendo las directrices de su fundador Paramahansa Yogananda, son entre otros:
-Divulgar entre todas las naciones el conocimiento de técnicas científicas definidas, a través de cuya aplicación el hombre puede comulgar en forma personal y directa con Dios.
-Enseñar a la humanidad que el propósito de la existencia consiste en expandir nuestras limitadas conciencias mortales a través del esfuerzo personal, hasta identificarlas con la Conciencia Divina.
-Destacar la senda de la práctica diaria de la meditación -meditación espiritual y científica- como la única carretera divina en la que desembocan eventualmente las vías de todas las creencias religiosas verdaderas.
-Promover el entendimiento cultural y espiritual entre Oriente y Occidente, fomentando el intercambio mutuo de las mejores cualidades de ambos.
-Servir a la humanidad, considerándola como nuestro propio Ser universal.
(PARAMAHANSA YOGANANDA: Autobiografía de un yogui. Ed. Kier. Buenos Aires, 1995)
Con su maestro Yuri Yukteswar:




