«Mediante el uso de la precisa ciencia de la meditación, conocida durante milenios por los sabios y yoguis de la India y también por Jesús, todo buscador de Dios puede expandir la capacidad de su conciencia hasta hacerla omnisciente y recibir dentro de sí la Inteligencia Universal de Dios».

Paramahansa Yogananda

La ciencia del Kriya Yoga fue dada a la humanidad con el fin de apoyar nuestra evolución mientras nos esforzamos por ascender a una era de mayor armonía y entendimiento. El sendero del Kriya Yoga de Paramahansa Yogananda y su linaje espiritual, un resurgimiento moderno de la eterna ciencia del Raja Yoga, ha sido enviado a todos los países del mundo por medio de las enseñanzas de Self-Realization Fellowship.

Los sabios iluminados de la antigua India fueron los primeros en descubrir la ciencia espiritual del Kriya Yoga en un pasado remoto, largo tiempo olvidado. Bhagavan Krishna la elogia en el Bhagavad Guita y el sabio Patanjali habla de ella en los Yoga Sutras. Paramahansa Yogananda manifestó que este antiguo método de meditación fue conocido también por Jesucristo y por algunos de sus discípulos, como San Juan, San Pablo y otros.

El Kriya Yoga estuvo perdido durante los siglos de la edad oscura y fue introducido de nuevo en los tiempos modernos por Mahavatar Babaji, uno de cuyos discípulos, Lahiri Mahasaya (1828-1895), fue el primero en enseñarlo abiertamente en nuestra época. Más tarde, Babaji le pidió a un discípulo de Lahiri Mahasaya, Swami Sri Yukteswar Giri (1855-1936), que preparara a Paramahansa Yogananda y lo enviara a Occidente para entregar al mundo dicha técnica reveladora del alma. Fue con este propósito con el que Paramahansaji fundó Self-Realization Fellowship en 1920.

Accesible antaño sólo a unos pocos fieles que renunciaban al mundo y llevaban una vida solitaria como ascetas, los grandes maestros de la India han puesto hoy en día la antigua ciencia del Kriya Yoga al alcance de los buscadores sinceros de todo el mundo por medio de Paramahansa Yogananda y la organización espiritual por él fundada (SRF/YSS).

Yogananda escribió: «Al conferirme sus bendiciones antes de mi viaje a América en 1920, Mahavatar Babaji me dijo que yo había sido elegido para llevar a cabo esta sagrada misión: “Tú eres a quien he elegido para difundir el mensaje del Kriya Yoga en Occidente. Hace mucho tiempo conversé con tu gurú, Yukteswar, en una Kumbha Mela; en aquella ocasión le dije que iba a enviarte a ti para que te preparara”. Babaji luego profetizó: “El Kriya Yoga, la técnica científica de realización para conocer a Dios, terminará por difundirse en todos los países, ayudando a unir a las naciones por medio de la trascendental percepción personal que el hombre obtendrá del Padre Infinito”.

Las técnicas de meditación de esta ciencia yóguica, que conforman la base del sendero del Kriya Yoga, son muy antiguas. Sin embargo, se adaptan a la perfección al mundo presente, tan necesitado del apoyo, el aliento, la orientación y el gozoso amor sin igual del Ser Divino, que se manifiestan a través de la meditación diaria.

La ciencia del Kriya Yoga es universal. Por medio del sadhana (disciplina espiritual) de la meditación y las enseñanzas sobre el arte de vivir que Paramahansaji ha brindado en las Lecciones de Self-Realization Fellowship, todo aquel que busque con sinceridad la plenitud suprema experimentará directamente a Dios en la forma que resulte más atractiva a su corazón.

«[Estas] enseñanzas […] son apropiadas sobre todo para la época moderna, porque no requieren que uno crea de manera dogmática, sino que, mediante la práctica del Kriya Yoga, cuyas técnicas son de probada eficacia, se descubre por experiencia propia la respuesta a la eterna pregunta, “¿Cuál es la verdad?”, acerca de uno mismo y de Dios».

Paramahansa Yogananda

Beneficios de la práctica de Kriya Yoga

Los beneficios de la meditación en el sendero del Kriya Yoga son múltiples. Cuando se practican las técnicas de meditación con regularidad, tienen lugar unas transformaciones sutiles en el cuerpo, en la mente y en lo más recóndito de la conciencia. Algunos de esos beneficios se experimentan enseguida; otros van revelándose progresivamente, y tardan algún tiempo en resultar evidentes.

Uno de los primeros frutos de la meditación es la paz interior. Junto con ella, llega desde lo más profundo del ser mayor claridad, comprensión y guía.

La meditación aporta objetividad y conocimiento intuitivo para abordar los problemas que surgen en el transcurso de la vida cotidiana. Mejora la propia concentración, y también la eficiencia y la actitud hacia el trabajo.

Proporciona mayor armonía y gozo en las relaciones y vida de familia, pues despierta la capacidad de dar ―y de recibir― amor incondicional.

Armoniza la fuerza vital en el cuerpo: elimina el estrés perjudicial y estimula la salud y la vitalidad.

Y, lo más importante, ayuda a la propia conciencia a estar en sintonía con Dios, lo que confiere seguridad y felicidad inquebrantables en medio de todas las circunstancias de la vida.

Esos resultados se obtienen mediante el esfuerzo sincero y la firme voluntad de continuar esforzándose hasta alcanzar el principal objetivo de la vida: la dicha eternamente renovada y la unión con la Divinidad a través de la realización del Ser.

«En la actualidad, cada vez son más las personas que descubren los enormes beneficios de la meditación —comentó en una oportunidad Sri Daya Mata, tercer presidente de SRF/YSS, durante una charla informal en la Sede Internacional. Pero luego agregó—:

»Indicarle a una persona que simplemente “practique el silencio” no le aporta las herramientas necesarias para aquietar sus pensamientos. Pero si se le proporciona una técnica definida para controlar la mente, a través de su práctica comenzará a comprender que la meditación es mucho más que el solo hecho de impedir el paso de las imágenes y sonidos del mundo exterior y que, en realidad, se trata de calmar el cuerpo y la mente a tal grado que la conciencia se vuelva como un lago sereno y cristalino, capaz de reflejar la bienaventurada presencia de Dios».

Cuanto más se practican las técnicas de pranayama que son fundamentales en el sendero del Kriya Yoga, y cuanto más percibe uno la presencia de Dios en su interior, más logra expresar en su vida diaria las cualidades divinas de fe, valor, sabiduría, amor y compasión.

«Practica Kriya Yoga y, con certeza, triunfarás en el sendero espiritual. Ésta es mi propia experiencia. El poder liberador de Kriya Yoga destruye la prisión del karma. Jamás he encontrado, ni en Oriente ni en Occidente, una técnica tan grandiosa como ésta. Toda persona que practique Kriya y siga este sendero de Self-Realization Fellowship avanzará cada vez más. Medita y comprueba los resultados que se han producido en ti después de unos pocos años. Concédete cierto tiempo; no esperes resultados en un minuto. No puedes obtener salud o dinero de la noche a la mañana; debes dar tiempo. Se requieren ocho años para formar un hábito. Si meditas y practicas Kriya profundamente durante ocho años, comprobarás que estás en el camino de alcanzar el dominio de ti mismo».

Paramahansa Yogananda

Fuente: https://yogananda.org

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