La respiración es un elemento crucial en una clase de yoga. Respirar presenta ventajas abundantes que abarcan los aspectos físico, mental y espiritual de la práctica del yoga. Además de desarrollar la compresión y el manejo de las poses de yoga (asanas), es muy recomendable también tomar tiempo y energía para ser consciente y dominar la respiración.

A través del control de la respiración, se alcanza un fuerte sentido de conexión, ampliación y rejuvenecimiento. A menudo, cuando las personas están bajo dolor, molestias, sensación de estrés o carga mental, sin saberlo, respiran sólo desde las cámaras superiores de los pulmones (llamada respiración apical). Esta respiración localizada en las costillas es muy limitada y no deja aprovechar al máximo la capacidad de los pulmones para recibir oxígeno fresco y eliminar el dióxido de carbono (producto de desecho del metabolismo celular).

Los indicadores más comunes de la Respiración Apical Limitada son el cansancio, los estados de ánimo negativos, la falta de vigilancia y las malas posturas. Estos factores se pueden solucionar fácilmente con sólo tomar unas cuantas respiraciones profundas a través del diafragma, gracias a las cuales el cuerpo recibe una avalancha de oxígeno y mejora la circulación energética.

Con cada contracción del diafragma, los órganos digestivos reciben un masaje nutritivo. Este masaje proporciona una mejora del flujo de la sangre y lleva los nutrientes vitales a las células mientras se eliminan las toxinas de los órganos. Por su parte, las ondas musculares generadas contribuyen al movimiento de los alimentos a través del tracto gastrointestinal, lo que conduce a una mejor digestión.

Junto con la mejora de la circulación de la energía, la respiración yóguica tiene una cualidad meditativa que promueve una práctica mental más unida con el físico. Con cada contracción del diafragma, se desarrolla la concentración y se da una mayor conexión con el presente. Gracias a la práctica de la respiración y al enfoque, se crea este puente para las prácticas espirituales. A través de la capacidad de controlar la respiración y de sintonizar con las sensaciones que fluyen por la mente y el cuerpo, uno pasa de la naturaleza evidente de la posición (asana) a un lugar de maravilla y auto- exploración.

Según la filosofía yóguica, con cada respiración se obtiene la fuerza vital o prana, que es la energía vital que hace Todo y Todos. Una adecuada respiración yóguica impregna el cuerpo con esta energía de vida, mejorando la salud, la percepción, y la conexión con uno mismo.
Empieza hoy a observar tu respiración y a mejorar tu calidad de vida!
Namasté

Fuente: www.yogaye.com