Bronnie Ware pasó ocho años de su vida cuidando y ayudando a morir a enfermos terminales. Esta convivencia le permitió compartir con ellos momentos increíblemente especiales, y «cuando les preguntaba acerca de qué se arrepentían o si harían alguna cosa de manera diferente» dice, «temas comunes surgieron una y otra vez».

A raíz de esta experiencia que transformó su vida, acabó escribiendo un libro, Los Cinco Arrepentimientos de los Moribundos, en el que entre otras cosas comenta: “La gente crece mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad. Aprendí a no subestimar la capacidad de nadie para crecer. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno experimentaba una variedad de emociones: negación, miedo, enojo, remordimiento, más negación y eventualmente aceptación. Pero cada paciente encontró su paz antes de partir”.

Las cinco cuestiones más repetidas acerca de qué se arrepentían o que cambiarían en su vida fueron:

1.- Ojalá hubiera tenido el coraje para vivir una vida auténtica por mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.

Fue el más frecuente. “Cuando la gente se da cuenta de que su vida está casi terminada y mira hacia atrás con lucidez, es fácil ver cuántos sueños quedaron truncados. La mayoría no ha realizado ni siquiera la mitad de ellos y debe morir sabiendo que quedó atado a las elecciones que hizo o que no hizo”.

2.- Ojalá no hubiera trabajado tanto.

Frase muy repetida sobre todo por moribundos del género masculino. “Todos los hombres que atendí lamentaron profundamente haber empleado la mayor parte de sus vidas en la rutina laboral. Se perdieron la niñez de sus hijos y la compañía de sus seres queridos”.

3.- Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

“Mucha gente reprime sus sentimientos para mantenerse en paz con los demás. Como

resultado de esto, se instalan en una existencia mediocre y nunca llegan a convertirse en lo que verdaderamente son capaces de ser. Muchos desarrollan, por este motivo, enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento que arrastran”.

4.- Ojalá me hubiera mantenido en contacto con mis amigos.

“Muchos han quedado tan atrapados en sus propias vidas que han dejado amistades de oro perderse a través de los años”. “Vi un muy profundo remordimiento por no haber brindado a esas amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían. Todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo”.

5.- Ojalá me hubiera permitido a mí mismo ser más feliz.

“Muchos no se dan cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se han quedado trabados en viejos patrones y hábitos. (…) El miedo al cambio los ha llevado a fingir ante los demás, y ante sí mismos, que eran felices”.