Nirvana, poema de Sri Aurobindo

(Traducción: Kevala)

Todo es abolido, salvo el mudo Solo.
              La mente liberada de pensamiento, el corazón de aflicción,
              Se tornan ahora inexistentes más allá de toda ideación;
No existe Yo alguno, ni Natura*, conocido o desconocido.
La ciudad, cuadro de sombras sin color,
               Flota, trepida irreal; formas sin relieve
               Fluyen, siluetas vacías de un film; como un arrecife
Hundiéndose en abismos sin orillas, el mundo desaparece.

Sólo el Permanente sin límites
                Está ahí. Una Paz prodigiosa, sin características, inmóvil,
                       Lo sustituye todo,—lo que antes era Yo, es en Ella*
Un silente vacío sin nombre satisfecho
                De desvanecerse en el Incognoscible
                        O de estremecerse en los mares luminosos del Infinito.

Notas:
Natura: Naturaleza
Ella: la Paz

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Sri Aurobindo.
Cartas sobre el yoga:
El Yoga Integral y otros senderos.

No obstante el acceso al Nirvana ha sido el primer resultado radical de mi propio yoga. Fui repentinamente proyectado a un cierto estado por encima, sin pensamiento, puro de todo movimiento mental o vital; no había ego, ni mundo real — únicamente cuando “se” miraba a través de los inmóviles sentidos, algo percibía o portaba sobre su absoluto silencio un mundo de formas vacías, sombras materializadas sin sustancia verdadera. No había Uno, ni siquiera muchos, solamente Eso, absolutamente, sin rasgos, sin relaciones, puro, indescriptible, impensable, absoluto, y no obstante supremamente real y exclusivamente real. Y no se trataba de una realización mental ni nada que se percibiera en alguna parte en lo alto — no era una abstracción, era positivo, la única realidad positiva (aunque no fuera un mundo físico espacial) que llenaba, ocupaba o más bien inundaba y anegaba esta apariencia de mundo físico, sin dejar lugar alguno, espacio alguno para ninguna otra realidad que ella misma y no permitiendo a nada más parecer verdaderamente real, positivo o sustancial. No puedo decir que hubiera algo estimulante o embriagador en esta experiencia tal como me aconteció, (el Ananda inefable lo tuve años más tarde), pero me aportaba una paz indescriptible, un formidable silencio, una infinitud de liberación y de libertad. Viví día y noche en este Nirvana antes de que comenzara a admitir cualquier otra cosa en él y a modificarse siquiera un poco, y el núcleo interior de la experiencia, su recuerdo constante y su poder de regresar permanecieron, hasta que finalmente comenzó a desparecer en una Supraconsciencia más grande en lo alto.

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Las impresiones al acercarse al Infinito o al entrar en él no son siempre completamente iguales; depende mucho del modo en que la mente se acerca a él. Algunos lo perciben al principio como un infinito en lo alto, otros como un infinito alrededor en el cual la mente desaparece (como una energía) perdiendo sus límites. Algunos no experimentan la absorción de la mente-energía en el infinito, sino la caída de ésta en una absoluta inactividad; otros lo perciben como un desvanecimiento o desaparición de la energía en la Existencia pura. Algunos al principio sienten el infinito como una vasta existencia en la que todo se sumerge o desaparece, otros, tal como tú lo describes como un océano infinito de Luz en lo alto, otros como un océano infinito de Poder en las alturas. Si ciertas escuelas de budistas lo perciben en su experiencia como un Shunya [vacío, nada] sin límites, los vedantistas, por el contrario, lo contemplan como una Auto-Existencia positiva sin características y absoluta. Sin duda alguna sobre la base de diversas experiencias se erigieron diversas filosofías, cada una de las cuales puso su concepción como la definitiva; pero detrás de cada concepción había una experiencia. Lo que tú describes como una mente-sustancia completamente vacía, carente de energía o de luz, totalmente inerte, es una condición de paz neutral y vacua quietud que es o puede ser una etapa de la liberación. Pero más tarde puede percibirse como ésta se llena de una existencia y de una consciencia (portando la energía en ella) infinitas, y finalmente de Ananda.

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En nuestro yoga el Nirvana es el comienzo de la Verdad más elevada, puesto que es el paso desde la Ignorancia a la Verdad más alta. La ignorancia debe ser extinguida para que la Verdad pueda manifestarse.

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También he dicho que hay muchas puertas para pasar a la realización del Absoluto, y que el Nirvana es una de ellas, pero en ningún modo la única.

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Buda, debe recordarse, ha rehusado siempre discutir sobre lo que existe más allá del mundo. De acuerdo con lo poco que ha hablado parecería que era consciente de un Permanente más allá, que equivaldría al Para-Brahman vedántico, aunque no estuviera dispuesto a describirlo. La negación de todo más allá del mundo, excepto un estado negativo de Nirvana, es una enseñanza posterior, no de Buda.

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El Nirvana no puede ser a la vez el fin del Sendero sin nada que explorar más allá, y al mismo tiempo únicamente un lugar de reposo o más bien el comienzo de un Sendero superior en el que todo está por explorar… La síntesis sería que es el final del Sendero inferior a través de la Naturaleza inferior y el comienzo de la evolución superior. En este caso coincidiría exactamente con lo que enseña nuestro yoga.

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