Reflexiones Budistas

Vive alegremente, con gratitud, que tu alegría no dependa de ninguna causa externa.

Vive sin deseos, vive gozosamente, vive sin anhelar nada más, entonces cualquier cosa que sea, será más que suficiente.

La persona que vive en el deseo, no puede tener gratitud, lo único que hace es quejarse…

Siempre tendrá algún resentimiento contra la existencia.

Cuando algo te suceda en meditación abre el corazón. Aunque tengas miedo a lo desconocido, entra en ello y entra bailando…

Porque en la meditación nada puede sucederte.

Recuerda, lo que te está sucediendo es tuyo, y lo que no te suceda es porque aún no tienes madurez para ello.

Nada puede ocurrir antes de tiempo, por lo tanto, no lo anheles.

Espera, ten toda la paciencia que puedas. Recibe lo que te llegue y no anheles lo que no está en tu camino, ya llegará.

El mundo en el que vives es creación tuya, igual que la araña crea su propia tela en la que queda atrapada y después no puede abandonar… con la mente proyectas tu mundo, proyectas miles de deseos.

La persona con una comprensión auténtica, no tiene deseos.

Vive en el momento disfrutando en su totalidad de todo lo que está disponible. Exprime cada momento, absorbe cada minuto…

El mayor error que alguien puede cometer, es creer que las circunstancias que le rodean, son creadas por fuerzas exteriores…
no es así, son decisión tuya, es tu voluntad interior, es tu elección.

Sucede en el exterior, pero surge de la esencia más profunda de tu ser. Para verlo es necesario observar muy atentamente…

Una vez que lo hayas visto, no necesitas vivir en el infierno.

¿Por qué ibas a elegir el infierno una vez que has comprendido que es tu elección?

Buda hace mucho hincapié en la soledad; quiere que te des cuenta de ella…

Una vez que la percibas te sorprenderás de su belleza y alegría.

No te asustará; te regocijará porque es libertad, es éxtasis, es pureza e inocencia.

Mira el mundo como un sueño, fluctuante, cambiante, nuevo en cada momento…
disfrútalo, goza de su novedad, deléitate con todas las sorpresas que te brinda.

Es maravilloso que sea cambiante, no hay nada malo en ello; únicamente no te apegues a él.

La alegría es el estado natural de tu ser, únicamente no te dejes llevar por deseo alguno y fíjate.

Cuando no tienes deseos, no existe la mente, no existe la confusión, no existe pasado ni futuro…
estás en el aquí-ahora, y estar en el aquí-ahora, es gozar…
y cuando una persona así se mueve, dondequiera que vaya lleva esa atmósfera consigo.

Para un buda, todo el año es primavera.

No mires hacia arriba. Cuando rezas miras hacia arriba como si dios estuviera allí…
mira hacia adentro porque dios esta ahí…

 

Fuente: http://ixchil-axayacatl.blogspot.com.es