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Así habló primero Satyavan a Savitri:

“Oh tú que vienes a mí desde los silencios del Tiempo,

sin embargo tu voz ha despertado mi corazón a una desconocida felicidad,

inmortal o mortal solo en apariencia,

pues algo más que la tierra me habla desde tu alma

y algo más que la tierra me rodea en tu mirada,

¿cuál es tu nombre entre los hijos de los hombres?

¿De dónde has amanecido colmando los días de mi espíritu,

más luminosa que el verano, más brillante que mis flores,

en los solitarios lindes de mi vida,

oh luz de sol modelada cual áurea doncella?

Sé que poderosos dioses son amigos de la tierra.

He escuchado extrañas voces cruzar las ondas del éter,

el mágico sonido del Centauro ha estremecido mi oído;

he atisbado a las Apsaras bañándose en sus estanques,

he visto las ninfas de los bosques curioseando a través de las hojas;

los vientos me han mostrado sus avasallantes señores,

he contemplado a los príncipes del Sol

ardiendo en casas de mil pilares de luz.

Por eso ahora mi mente podría soñar y mi corazón temer

que desde un lecho de maravilla más allá de nuestro aire

levantada en una amplia mañana de los dioses

condujiste tus caballos desde los mundos del Tonante.

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Notas:

Centauro: Mit. griega. Raza de seres con el torso y la cabeza de humano y el cuerpo de caballo.

Apsaras: Mit. hindú. Ninfas acuáticas.

Tonante: Mit. romana. Júpiter ostentaba el mismo papel que Zeus en la mitología griega como principal deidad del panteón. Uno de los defectos de Júpiter era su promiscuidad y para realizar sus conquistas amorosas, se transformaba en animales como cisnes, toros o pájaros, pues él no podía ser visto en toda su gloria. Aquí parece hacerse alusión a esa capacidad transformadora de lo divino en humano que Satyavan atribuye a Savitri.

 

© “Savitri de Sri Aurobindo”