Savitri: Libro VII: El Libro del Yoga. Canto VI: Nirvana y el Descubrimiento de la Absoluta Negación. – 545

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En esa absoluta quietud desnuda y formidable
fue atisbado un Vacío Supremo negación de todo
que reclamaba su místico derecho soberano a la Nada
para cancelar la Naturaleza y denegar el alma.

Incluso el desnudo sentido del yo se volvió pálido y delgado:
impersonal, indistinta, sin rasgos, vacía de formas
una vacua consciencia pura había reemplazado a la mente.

Su* espíritu semejaba la esencia de un nombre
el mundo un símbolo pictórico esbozado en el yo,
un sueño de imágenes, un sueño de sonidos
forjaba la semblanza de un universo
o sugería al espíritu la apariencia de un mundo.

Esto era mera visión; en este intolerante silencio
ni noción ni concepto podían tomar forma,
no había sentido que articulara la figura de las cosas,
una vidente mera visión había allí, ningún pensamiento surgía.

La emoción dormía profundamente en el interior del aquietado corazón
o yacía enterrada en un cementerio de paz:
todos los sentimientos parecían inactivos, calmos o muertos,
como si las rasgadas fibras del corazón ya no pudieran trabajar
y alegría y aflicción no pudieran surgir de nuevo.

El corazón seguía latiendo con un ritmo inconsciente
mas de él no llegaba respuesta ni grito.

Vana era la provocación de eventos;
nada en el interior respondía a un estímulo exterior,
ningún nervio era afectado y no surgía reacción alguna.

Mas su* cuerpo todavía veía y se movía y hablaba;
comprendía sin la ayuda del pensamiento,
decía cuanto era necesario ser dicho,
hacía cuanto era necesario ser hecho.
Allí no había persona detrás del acto,
ni mente que escogiera o aprobara la palabra apropiada:
todo funcionaba como una idónea máquina infalible.

Como dando continuidad a antiguos procesos habituales,
e impulsado por una vieja fuerza inexhaustible
el ingenio* realizaba el trabajo para el cual fue creado:
su* consciencia observaba y no intervenía;
todo lo sustentaba, en nada tomaba parte.

Notas:
Su espíritu: de Savitri.
su cuerpo: id.
ingenio: sinónimo de máquina, instrumento. Aquí hace referencia al cuerpo, a la parte física de Savitri, pues como explica Sri Aurobindo en una de sus cartas, el Nirvana no es una experiencia puntual, del momento, sino continuada en el tiempo, por lo que Savitri la experimenta mientras continúa su vida cotidiana en el eremitorio donde vive junto con su esposo Satyavan y el resto de cortesanos que han seguido al rey Dyumatsena en el exilio.
su consciencia: de Savitri.

***
Cartas sobre este tema dirigidas por Sri Aurobindo a discípulos
pueden leerse en “yogaterapia.es/nirvana-poema-aurobindo/“, página dedica al poema Nirvana.

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