Nuestros pensamientos son un arma de doble filo; pueden ser positivos y ayudarnos a conseguir nuestras metas, pero también pueden hacernos morir de miedo, enfermar de pena, languidecer de aburrimiento, volvernos agresivos o contagiarnos de la tristeza de quienes nos rodean.

Pero podemos aprender a cambiar esta dinámica negativa. En este vídeo se ofrecen algunas pautas para ayudarte a conseguirlo.

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